Es una pena el descrédito creciente del sindicalismo pero hay que reconocer que en ello tienen más parte que nadie sus propios ordeñadores. La imagen de ese mandado de su partido, el ugetista Luciano Gómez, convocando a los periodistas en el Ayuntamiento de la capital para lucirse como azote del alcalde resulta lamentable, porque ni es verdad que éste amenace a la industria sino todo lo contrario, ni habría nada que objetar en que un alcalde reclame, para cuando la industria del Polo agote su ciclo vital –ojo, para el 2033 por lo menos–, la reversión de aquellos terrenos a la ciudad. Luciano Gómez es un demagogo, paraninfo del PSOE para neutralizar la postura del Ayuntamiento a favor de Astilleros, eso es todo. Es una vergüenza que este personal se lleve lo que se lleva de nuestros bolsillos para hacer este papelón.

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