Varios hechos recientes han devuelto a la actualidad el eterno debate sobre la justicia o improcedencia de imponer a los convictos de graves delitos y pecados la pena suplementaria de la vergüenza pública. Uno de ellos ha sido la decisión de una veintena de localidades del entorno de Bogotá que han decidido legalmente someter al escarnio a los violadores publicando sus imágenes, para escarmiento y edificación general, en vallas callejeras pagadas por el consistorio. Coincidiendo con sus colegas de Cali, los legisladores de Ohio andan debatiendo, mientras tanto, una norma que permita a la autoridad estigmatizar a esos perversos delincuentes obligándoles a lucir una chapa verde sobre el pecho al modo como los nazis señalaban a los hebreos con la estrella de David. Por su parte en Atalla, Alabama, el juez Robertson ha impuesto a dos personas la obligación de vestir durante dos fines de semana consecutivos sendas camisetas impresas en las que campea el infamante lema que los declara ladrones de grandes almacenes. Aquí no se ha llegado tan lejos pero hay que recordar que, en su día, el ex-presidente Bono pugnó con fuerza por imponer su proyecto de registrar públicamente a los maltratadores, de modo y manera que la sociedad en su conjunto de viera protegida de ellos por la misma información y, de paso, qué duda cabe, se les infligiera un severo castigo. Los antropólogos coleccionan cientos de señales de este tipo, es decir, de marcas de desocialización tendentes a excluir del grupo al anómico al quietarle ese discutible derecho a la privacidad que podría ser lesivo para los incautos, pero también asestándole un golpe irreparable al eventual propósito de enmienda. Nunca se pusieron de acuerdo los juristas sobre la legitimidad del “sambenito” (el saco o camisón amarillo con la cruz de san Andrés con que la Inquisición marcaba a sus víctimas) pero parece como si actualmente la cuestión no fuera ya “de principio”, sino que se tratara, simplemente, de un recurso punitivo proporcionado a la monstruosidad de esos delitos que proliferan en nuestra sociedad. Todo valdría para detener esta locura progresiva que nos aterra un día con la imagen de una red pederasta que paga por contemplar violaciones de bebés y al siguiente con el reportaje de urgencia del linchamiento gratuito de un mendigo. Es vieja la teoría de que el castigo, conocida la falta, ha de ser ejemplar además de medicinal. Eso de que la sanción debe corregir o al culpable o al público parece que va estando más claro que el agua.
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La actitud infamante que defienden los desocializadores cae por las antípodas de la mantenida por los profetas de la resocialización. ¿Se debe extirpar al infame definitivamente del cuerpo social o bien debemos esforzarnos por reintegrarle a él? En algunos foros relacionados con los hechos que comentaba he escuchado proponer que, puestos a publicar las fechorías y los fautores, no se limite tanto el criterio sino que se amplíe para dar cabida dentro de la dura medida, entre otros, a los reos de guante blanco cualquiera que sea su condición social. La irrenunciable dignidad de la persona obliga a renunciar a este expeditivo recetario, por supuesto, pero no sin que nos ronde por la cabeza que tal vez no resultara descabellado introducir alguna dosis, siquiera homeopática, de publicidad en el marco de una sociedad que depende en tan alta medida de la imagen. La exhibición de impunidad, tan frecuente esta temporada, vendría a contrapesar la gravedad moral de una pretensión semejante. Por lo demás, sorprende que una sociedad tan tolerante con el fuero íntimo, que permanece impasible mientras se le pone en almoneda, conserve ese sentido del respeto por la intimidad del infame. Ezra Pound en una jaula era un escarnio. De Juana paseando a costa del Estado, francamente, no me lo parece menos.

12 Comentarios

  1. Leo, y hasta releo a Mankell. Ya saben, un sueco que se inventó a un poli de su misma edad y ha ido evolucionando con los años: la inmigración, la informática… Algo así como la Donna Leon y su Brunetti veneciano. Pero no sólo. Mankell también escribe teatro y pasa largas temporadas en Mozambique, no matando bichos de hermosa piel, sino como cooperante sobre todo con niños.

    – No te enrolles, hermana, que estás muy vista.

    Ejem. Traigo aquí al comisario Wallander, porque ya casi sesentón se encuentra con crímenes nuevos para los que no estaba preparado, con una violencia impensable, con un desprecio a la vida y a la dignidad humana que lo hunden en unas depresiones de jamelgo.

    Algo así nos está pasando a muchos. El Anfi nombra a los maltratadotes y, ay, a los pederastas. Parece ser que los psicólogos se ponen de acuerdo en algo: lo seguirán siendo in aeternum.

    Cuando hago viajes cortitos, siempre voy en cercanías o en bus. Miro en las estaciones los cuadros con los malencarados ‘delincuentes muy peligrosos’. ¿Por qué no en los colegios, en los bares del barrio, en la asociación de vecinos un retrato con los caretos del violador, del pederasta? ¿Es menos peligroso que un valiente gudari que tal vez sólo le sopló la matrícula del coche al otro valiente gudari que lo reventó?

    Me repito (sor Morcilla): antes que la reinserción, que está mu bonito, mu guay y de mu buen rollito, el delincuente ha contraído una deuda con la sociedad y debe apoquinar la paga. Lo dicen muy bien las gitanas del mercadillo: ‘mi Rubén está pagando una sangre en El Puerto’.

    Lo del multiasesino de shopping y de walking con la novia para recuperar musculatura no hay que reclamárselo al zapaterillo/guisante, sino al cucaracha con dodotis para las cagaleras.

  2. Coñe, que se me quedaba enredao en la telaraña del Alzheimer. Si alguien ha leído la encuesta que he puesto esta mañana, este es el resultado actual:

    MANUEL CHAVES

    Valore su labor al frente de la Administración andaluza

    Los porcentajes de las respuestas son:

    A: Sobresaliente (22%)

    B: Notable (4.9%)

    C: Suficiente (0%)

    D: Insuficiente (9.8%)

    E: Muy deficiente (63.4%)

  3. Recuerdo haber oido en el pueblo de la sierra sur sevillana donde nací, el estigma con el que marcaron a algunas mujeres del pueblo, los ganadores de la incivil guerra en julio del 36 nada más entrar las tropas:

    corte de pelo al cero.

  4. “¿…y compadece al delincuente?”Este es el dilema mal planteado. Abre la scarnes lo que dice la Sor: que algunos no tienen remedio, según los especialistas. ¡Y son tan horrendos los crímenes! Un solo niño abusado justificaría sobradamente cualquier prurito de esquisitez democrática. Bien sabe Dios que me conmueve la cárcel pero creo que mucho de cuanto está ocurriendo en esta época aterradora se debe a los complejos de hipersensibilidad que nos legó la tradición.

  5. Cuando fallan hasta los habituales hemos de concluir que algo no funciona definitivamente, querido jefe. No se qué ha podido ocurrir, usted sabrá —puede ser— pero temo que hayamos dado al traste con nuestro casinillo íntimo y amigable. Una pena.

  6. No desfallezca, mi bienamado historioso. Todo se irá solucionando, ya verá. Es que los andaluneteros, como su propio nombre indica han estado primero de capirotes, luego de casetas,manzanilla y trasnoches y ahora preparando la carriola. Ya amainará. Al menos que ya mismo se vayan a Chipi o a Matalascañas.

    Una sigue firme como el árbol junto a la ribera. Insista.

  7. Mantener una columna diaria debe ser peor que el tormento de Sísifo.

    Querido amigo JaGM, descansa cuando lo creas conveniente, que la mayoría de nosotros los habituales, somos ociosos.

  8. 0:30 h.
    ¡AL PAN PAN Y AL VINO VINO! Llevo mucho tiempo leyendo al Sr. Cura de Pueblo, y aún no sé de qué va: si del Vaticano II, o bien de Profesional de la Religión Oficial, no es que quiera juzgar, todo es respetable para mí siempre que se también se haga con los demás, sólo quisiera que hablase claro, que no fuese tibio en sus intervenciones. Siempre me ha interesado mucho el tema religioso en todas las formas posibles que se manifiesta en las sociedades.

  9. Si fuésemos más claros, directos y sinceros en nuestras intervenciones, creo que el blog volvería a funcionar con más intervenciones.

  10. Clara, he dicho en mi primer comentario que mi intención no es juzgar, sólo quiero hablar de forma más directa –empezando por mí-, para que así tengamos más confianza unos con otros, y saber “LA TENDENCIA DE CADA BLOGUERO”. Con esto no quiero decir que se ponga cada uno “UNA PANCARTA DICIENDO “YO SOY ASÍ”, por favor quisiera que me comprendieran.

    Para mí sería mucho más enriquecedor a la hora de leer los comentarios de cada uno de nosotros al texto de José Antonio, porque no tengo que decir siquiera -creo yo- que en este blog no estamos para juzgar la ideología de cada uno, sino para “entretenernos” comentando algo que “nos gusta o no”. Yo tengo amigos de varias tendencias, discutimos mucho de política y de todo los temas, y los quiero tal y como son y ellos a mí.

    EL BLOG SERÍA MÁS ENTRAÑABLE.

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