Como cuando el “Mystère” de Guerra, Griñán ha cogido su ‘jet’ privado para ir desde Sevilla a Almería en lugar de usar la línea comercial que él mismo inauguró hace pocos días. Sensación de “déjà vu”, de que algo no cambia y se repite en los altos niveles de una política que predica trigo y da cebada, que exige austeridad a todos pero mantiene su gasto suntuario. ¿Por qué un vuelo privado debiendo hasta de callarse? Estas cosas extrañan más en un personaje como Griñán que en el resto de la cuadrilla de ‘parvenus’ idólatras de su Visa Oro. Pero ahí lo tienen: ‘jet privado’ y a otra cosa. Un millón largo de parados bajo su mandato le deben parecer todavía poco.

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