Parece ser que la presidente de la Junta dedica ya media jornada a nuestra autonomía y otra media a los enredos de su partido. Media jornada se llama eso, algo que difícilmente se le permitiría a un trabajador público en régimen de jornada completa, a pesar de que este caso tendría una trascendencia infinitamente menor que el absentismo de hecho de la Presidenta. Bien, habrá que acostumbrarse, porque tanto si doña Susana decide dejar la taifa en manos de un mandado como si parte por la mitad su jornada de trabajo, es evidente que la gran perjudicada será la autonomía. Son los ciudadanos andaluces los que pagarán, como era de prever, los platos rotos en los pasillos del PSOE. ¡Dios, qué habremos hecho nosotros para merecer esto!

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