De lo dicho, nada

Primero fue la idea de apartar a los cargos públicos acusados de delitos graves. Luego se redujo la cosa en el sentido de que el partido sólo tomaría medidas contra esos personajes en caso de que fueran formalmente imputados por los jueces. Y ahora, sencillamente, se dice que ni una cosa ni la otra, es decir, que mientras no haya sentencia firme –aunque las acusaciones lo sean nada menos que de prevaricación, malversación de fondos públicos, falsedad documental, delito contra la ordenación del territorio y desobediencia–, seguirán tan panchos con todos sus derechos, incluido el privilegio de concurrir a la selecciones como ciudadanos-modelo. Es el caso de Bollullos y vamos de mal en peor. Que la corrupción no hay quien la pare no es ya una hipótesis sino un  axioma.

Una respuesta a “De lo dicho, nada”

  1. ”es decir, que mientras no haya sentencia firme” , también los indultados por el gobierno de su propio partido vuelven a concurrir a las elecciones en los mismos pueblos que han saqueado.

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