Los despedidos de Delphi no han sido recolocados. Ni los de plantilla, ni los de empresas auxiliares, ni los eventuales: ninguno. Menos mal que la Junta ha ordenado que se les siga pagando el subsidio de paro una vez finalizado su derecho (menos a los eventuales), pero es evidente que ésa no era ni es solución para nadie, aparte de que apunta a un desmoralizador horizonte de ocio forzado que seguramente traerá cola en las desgraciadamente muchas situaciones parecidas que se plantearán en esta crisis. La Junta ha mentido, ha entretenido, ha trajinado a esas criaturas, y ahora busca tapar el escándalo de su fracaso cargando el fardo de la subsistencia (“¿sine die?) sobre las espaldas del contribuyente. ¿No decían que ese cierre patronal iba a ser una bendición para la Bahía? A la Junta habría que exigirle responsabilidades por este camelo carísimo e inútil originado por su propia ineptitud.

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