El enredo del jamón y la denuncia mahometana de un escolar de La Línea, han sido cortados en seco por la Fiscalía de Algeciras al decidir el archivo el caso “inmediato y sin más trámites” y declarar que “no existe el más mínimo indicio de ningún tipo de infracción penal” en el asunto. A otra cosa, pues, porque ya era demasiado grave esta historia como para, encima, haberse enredado en pleitos. Todo un ejemplo para los políticos (para algunos, muchos) incapaces de distinguir entre el respeto debido a cualquier ciudadano y los arbitrarios caprichos de un inmigrante sin adaptar. Hay otros muchos jamones que deberían tener el mismo destino. Como no lo tengan, ya tendremos nosotros tiempo de arrepentirnos.

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