Escucho estupefacto a un actor galardonado en los Premios Goya dedicar su éxito desde el ambón a sus padres, a sus hermanos, a una tía de Valladolid y, no se lo pierdan, “a la pronta disolución de esa cosa llamada Conferencia Episcopal Española”, supina extravagancia que acabar de arrebatar a un público políticamente entregado en un alarido de aprobación. ¿Hay que joderse o no hay que joderse? Acabo de leer la última obra de Marc Fumaroli, el controvertido intelectual francés que, entre tantas tesis curiosas e inquietantes, nos sale ahora con una requisitoria de órdago contra lo que el llama desde el título “El Estado cultural”, es decir, un tipo de organización sociopolítica que se ha apoderado de la Cultura para hacer de ella un “indicador de prestigio” y, de paso, un  instrumento de propaganda. La polvareda que está consiguiendo (y digo “consiguiendo”) levantar el libro se debe, a mi juicio, a que lo que plantea el autor es el fracaso de la “cultura dirigida”, aquel gran fiasco del “socialismo real” que ha logrado encauzar, sin embargo, la sociedad medial hasta hacer de ella un simple instrumento político por el sencillo procedimiento de financiar la actividad artística (o algún sucedáneo suyo) como ocurre señaladamente en el caso del cine pero, ciertamente, también en otras actividades. ¿O no es verdad que los ‘Goya’ se han convertido en una suerte de vanguardia del zapaterismo a partir de la intervención en Irak, vanguardia que no podría subsistir sin la pasta que le paga su adhesión y las medidas proteccionistas que libran a su precaria industria de la inevitable competencia extranjera? La tesis de Fumaroli es que “el Estado cultural” ha fracasado de plano en su proyecto de crear e imponer una ‘cultura’ de masas, es decir, de democratizar la Cultura que es de lo que, al menos en teoría, se trataba tanto para la izquierda clásica como para la derecha civilizada. No se puede comprar la ‘creación’, el Estado no puede decidir el ideal artístico, proclamar, en definitiva, qué es arte y qué no lo es, pues ésa ha sido y presumiblemente será siempre función exclusiva de las élites. La subvención puede lograr esperpentos como el de esa dedicatoria de los ‘Goya’. Lo que no ha logrado ni de lejos es promover un cine digno y exitoso.
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Me ha llamado la atención el énfasis con que el libro de Fumaroli muestra el vacío de eso que llamamos ‘creación cultural’, así como su tajante rechazo de la cultura-espectáculo, para lo que ofrece el hilarante y ridículo ejemplo de Jack Lang recitando un poema de Rimbaud en pleno consejo de ministros, o el hecho de que hoy ese dirigismo haya llegado a provocar que el edificio de un museo (pongamos el bilbaíno Guggenheim) acabe teniendo más importancia que su contenido artístico. Estamos, pues, donde estábamos hace muchas décadas, a saber, en la expectativa de una Cultura amparada por el Estado, gran y munífica clueca acogedora de todas las mediocridades, pero, de paso, beneficiaria de sus mimos agradecidos, aquella polémica que arranca en los albores del siglo con la revolución rusa para rebotar, de fracaso en fracaso, hasta topar con la evidencia. Algo que nada tiene que ver, por supuesto, con la agitación del saber y su difusión popular (valga el ejemplo señero de nuestra Segunda República en este terreno) pero sí con el proyecto de monopolizarlo dejándolo reducido a un mero instrumento de propaganda o adscribiéndolo a una causa partidista. El cine español, sin ir más lejos: ¿quieren un fracaso mayor y más caro, conciben un montaje tan maniqueo como para convertir su gala anual en un mitin agradecido? La Bienal veneciana fue cosa de Mussolini pero fueron los comunistas y algunos democristianos quienes la hicieron universal. A ese chufla adulador de los ‘Goya’ lo hubieran echado a patadas, por la cuenta que a cada cual le traía, lo mismo los lobitos de Togliati que los de De Gasperi.

23 Comentarios

  1. 12:19
    Ave María purísima, Abate.

    “acogedora de todas las mediocridades”, no Maestro, sólo de las mediocridades del rebaño.

    El cine español seguirá siendo lamentable mientras sea negocio rodar una película por mala que sea y por poco éxito que tenga.

    Por el sistema de ensayo y error o por el de la frustración continuada muchos españoles, en número creciente, hemos llegado, a la hora de elegir película, a descartar las españolas, porque la mayoría de ellas no se merecen ni el esfuerzo de leer la crítica.
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    Una maldad:
    No se pierdan la portada de El Mundo de hoy, y además les hago una apuesta a todos los blogueros que la acepten, una comida o una cena:
    A que los datos del paro de febrero se publicarán el 10 de marzo.

  2. 12:45
    La excepción que no confirma nada:

    La única película española buena que he visto en el 2007 sólo duró en cartel una semana porque, la crítica lo advertía, no estaba en los circuitos comerciales, o sea, no tenía distribuidora.
    La película, si alguien le interesa, se llama “La luna en botella”, de un tal Grojo. Que cuando consigue unos ahorros se autofinancia una película.
    Ya no es posible verla en pantalla grande, pero se puede conseguir en DVD.
    De nada.

  3. Me permito hoy discrepar de la mayor. Los peliculeros -los perros del Curro no me dejan dormir, en pronunciación china- aprovecharon la mala gestión del desastre del Prstige, en noviembre-diciembre de 2002, en pleno aznarato no lo olvidemos, para montar su numerito en el siguiente Goya. Desarrapados, con pestazo a sudorina, con gestos turbios y desafiantes subían a recoger la estatuilla del Sordo con sus pegatinas bien visibles.

    Vale que los artistas(?), intelectuales(?) y demás farándula estuvieran entonces a la vanguardia de la denuncia. Lo que ocurrió es que tras la doble hecatombe (cien multiplicado por dos) promovida por los moritos de Lavapiés, sin ninguna financiación más que el trapicheo de cuatro piedrillas de costo, sin más dirección intelectual que las suras del Libro, los rebeldes del celuloide en vez de cambiar de acera -si es verdad que la rebeldía ha de estar enfrentada al poder- se quedaron juntito a los mandas, a los del momio, a los de la ubre gorda. ‘Ahora que han llegado los nuestros vamos a sacar la tripa de mal año’, se dijeron. Y en ello están. Nada que objetar.

    En esto tiene mucho que pensar los jerifaltes del Pepé si es que vuelven a tocar pelo algún día. El dontancredismo del que hicieron gala en Educación y en tantas otras cosas como tienen que ver con la cultura. Para no parecer de derechas, qué horreur. Hace un rato mismo sin ir más lejos, en tve he visto un anuncio en la pública que se nutre de nuestros impuestos, en que se pone una pregunta del tipo del caballo blanco de Santiago y unos números de teléfono para que el personal se gaste unos eurillos en contestarla. El truco es de televisión municipal de localidades de menos de 500 habitantes, pero debe haber mucha gente que pique para alcanzar un premio de ¡MIL EURACOS! Hipoteca de un año, vamos. Si tuvieran un mínimo de vergüenza torera, meterían mano a esa tve degradada y vergonzante que compite en publicidad y basura con quienes comen solo de la publicidad. No tienen por qué coño buscar unas cuotas de audiencia a al precio ‘como sea’. Mismo rne, su melliza, hace un papelito mucho más airoso y sobre todo, decente. Qué bien si se fundieran la 1 y la 2 en una sola y dieran una programación de calidad como alternativa a los contenedores de residuos sólidos y lixiviados. Tal vez me comprara una tele un poquito mayor que la de 15″, tan viejita y tan poco usada.

    (Me temo que ando por los cerros de Baeza. ¿O era Baza? Ah, no, Úbeda)

  4. 14:23
    Sí, doña, pero la bihecatombe a que se refiere era de humanos, no de bueyes.

    Ave María Purísima, otra vez.

  5. Lo que acaba de escribir don José António se aplica sin cambiar una coma a este pais.Hace años que no leía algo tan claro sobre le cultura de masas y los pretendidos ( y pretenciosos) intelectuales de izquierda (pués un intelectual sólo puede ser de izquierdas) que se arriman a ¿cómo dice doña Icaria? la ubre gorda, y para más inri pretenden hacer acto de valor, de resistencia moral, y de generosidad. Aquí, aunque estén las derechas al poder, muchos intelectuales comen del estado directa o indirectamente. lo cual me parece muy bien, lo contrario me parecería escandaloso: hay que dejar que se expresen todas las sensibilidades «razonables».Pero también me escandaliza que pretendan andar por libre.

  6. De la mayor hoy no hay quien discrepe, mi doña Icaria,porque esa frase en la que se apoya el art. de jagm es difícil de creer y da un poco vergüenza ajena (a quiien tenga vergüenza, claro). Sí, los Goya como toda la actividad de esa grey del artisteo que se autoproclama «intelectual» se agarra al Poder para mamar. Y crean a doñaMarta cuando diec que con otros diferentes acabarían haciendo lo mismo

  7. Pues claro, Prof, no hay mnás que recordar que ya lo hicieron cuando Franco, al que detestaban (algunos, otros no) pero al que le aceptaron sin remilgos lassibvenciones peliculeras.

  8. No salgo demi estupor. Quiero decir sólo una cosa: esa frase y ese coro de celebración no es más que un caso particularen medio de esta campaña de acosa ala Iglesia q

  9. No salgo de mi estupor. Quiero decir sólo una cosa: esa frase y ese coro de celebración no es más que un caso particular en medio de esta campaña de acosa a la Iglesia que creo que responde másal deseo de tapar el agujero del paro y los precios que a la iconoclasria real

  10. ¿Hay algo más groresco que el bachiller Pepiño amenazando a la Iglesia desde su ambón. La distancia que va desde el conde de Aranda o Azaña a Pepiño esla que separa a esta España de aquellas.

  11. Lo mismo que lo de los Goya que comenta jagm ocurrió en Sevilla en la entrega de los premios Max, donde un titiritero pidió a los ciudadanos no votar a «los enemigos del pueblo». Podemos llegar a cosas peores, no nos cabe duda, pero en el nivel que estamos, ya vamos servidos.

  12. En USA estas cosas se hacen a otro nivel y de otra manera, pero cualquiera comprende que, en ninguno de los sentidos posibles, gente como Sinatra o Paul Newmanresulat comparable con estos Ramoncines.

  13. ¿Que le contás a la que vio loar a Evitaalos mismos que luego animaron el boliche a los milicos? Hasta tu amiga Cipe, querido, dijo e hizo lo que seguro que ahora, en su vejez, no querrá ni recordar. La farándula, como vos decís, vive de pasar el platiyo no más.¿Qué querés, que tome la Bastilla de camino? Yo si que te quiero, muaaá.

  14. Usted aplaude a Boadella como yo lo he visto hacer pero no tolera que un actor o dramaturgo libre y progresistase ponga a favor del Progreso.¿No le da a usted vergüenza?

  15. Oportuna instantánea, como tantas, que retrata la miseria de este país y de sus clases dirigentes. Pero sea bueno y comprenda que acaban de darle a esa jauría una fortuna a través dela SGAE o de sus respectovas productoras. Usted bmismo dice muchas veces que ser agradecido es ser bien nacido…

  16. Sociata, no te digo nada por no sobrecargarte las dos neuronas, pero me cago en tu padre, que a saber dónde se buscó las habichuelas, el hombre, porque aquí tenemos mucho hijo de padre franquista clamando contra Franco, ¿no lo sabías, berrendo?

  17. Mire, buen Zas, convénzase de que hay cosas sin arreglo posible (sí, una esla Justicia, tal vez, ya lo sé), y de que ese reventador no tiene más deméritos que quien propone aprender catalán a nuestros proletarios para poderse colocar en el país del cava. Nuestro buen Abate debería opinar sobre esta medida que, a mi juicio, implica la renuncia a salir de nuestro subdesarrollo.

  18. No es posible estatalizar la Cultura. Acaba usted de hacerle un buen servicio a mr. Fumaroli cuyo libro yo mismo me he encargado esta mañana en mi librería.

  19. Tiene usted razón, mi don Prof, y me he merecido su colleja. Fue una equivocada interpretación mía de fechas. Yo negaba que los peliculeros -¿por qué no se depilarán, o sí se depilan, los Cerolos &co., los alrededores del orificio?- hubieran empezado con su mojinganga con la llegada del zapaterismo al poder. Lo hicieron antes.

  20. 00:31
    Vengo de ver una película con la Sra. Griyo y unos amigos por el módico precio de un euro per cápita, privilegio que tenemos los martes en Madrid los que pasamos de los sesenta. Ha sido una buena película, por supuesto foránea.

    ¿Se acuerda alguien de cuando podíamos ver un programa doble por tres pesetas?
    +++++++++++++++++++++++

    Se me olvidaba: Donde hay subvención hay corrupción.

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