El éxito del Festival de Niebla no radica sólo en su atractiva programación de cada año, sino en su supervivencia, en haber logrado que Huelva –toda la vida marginada por el teatro, en régimen de “bolos” todo lo más—tenga ahora, al menos, la posibilidad de conocer cada año los montajes nuevos y exitosos. Y tres cuartos de lo mismo podría decirse de la actividad del Gran Teatro, ni limitada al arte sino abierta a otras manifestaciones de la cultura. Algo se mueve en Huelva aunque haya que decir que queda aún mucho trabajo que hacer para que nuestra provincia se incorpore de hecho a la Cultura, a ser posible, no con programas de desecho sino con planes auténticos. Porque no es pensable ninguna “modernidad” mientras  se mantenga de hecho la inveterada marginación.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos requeridos están marcados *

limpiar formularioMostrar los comentarios de la entrada

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.