A Giahsa, ese monopolio frustrado respaldado por el PSOE, le ha salido mal también la jugada de reclamar el oro y el moro al portavoz del PP triguereño por haber dicho –y coloquialmente, a ver quién da menos—que la multiplicación por tres del precio del agua potable en Trigueros, llevada a cabo por la mimada empresa pública, constituía “un robo”. Mera cuestión de palabras, evidentemente, bajo la que subyace la realidad de una desastrosa operación que le costó la alcaldía a Domingo Prieto, es decir, a su partido, a pesar del peso político que ese político experimentado tuvo siempre y tenía entonces. El leñazo del Supremo es tremendo, como puede comprobarse en la sentencia que ni ve en la expresión del “popular” insulto alguno teniendo en cuenta el ámbito en que se produce, ni deja de ver en el propio recurso un intento no poco temerario de achacar a los anteriores juzgadores debilidad bajo presuntas presiones. Un palo en condiciones, sin duda. Giahsa haría bien controlando su ambición y no metiéndose en política

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