Por más que no sepa a qué atenerme ante la irrupción de Luis Planas en la prebatalla de las “primarias”, queda claro, de entrada, que de lo que se trata es de dos estilos por completo opuestos que compiten por el poder: uno, preparado, experimentado, estudiado, serio, conciliador; ignaro el otro, sin más experiencia que el pasilleo, agresivo por sistema. Y lo grave es que, probablemente, tenga más papeletas para ganar el segundo, el de los “ninis” amparados por un Griñán que, curiosamente, ha hecho del gesto olímpico un auténtico emblema. ¿No se acuerdan ya de cuando llamaban “Puertohurraco” al guerrismo? ¡Con tal de que estos no acaben tirando la cabra desde el campanario!

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