Los ejecutivos de la Société Générale, la importante banca francesa, han decidido cortar por lo sano y adelantarse a los inevitables acontecimientos renunciando a las 320.000 ‘stock options’ que les estaban reservadas para el reparto final. No quieren líos y conocen ya, además, la decisión del Gobierno de Sarkozy de limitar y eliminar si es posible esos bonos privilegiados que se llevan a casa los mismos que han provocado la catástrofe que vivimos. El tema está dando para mucho esta temporada, sobre todo en EEUU, donde la mareante ayuda billonaria concedida por la Administración Obama para estabilizar el sistema financiero contrasta con casos de rapiña tan celebrados como el de los mandamases del banco Merrill Lynch, que se habían repartido en secreto, antes de comunicar los malos resultados a nadie, 3.600 millones de dólares. Una aseguradora como la AIG, primera de su sector, que tras recibir 170.000 millones en ayuda, pertenece al Estado en su 80 por ciento, tuvo la desfachatez de repartir entre sus directivos 128 millones, fijados por contrato, que una ley ejemplar aprobada por el Congreso les obligará a reintegrar por vía fiscal. Hay barandas bancarios que han dado créditos colosales considerados de máximo riesgo lo mismo en España que por ahí fuera, incluyendo las autoconcesiones como la del presidente del Anglo Irish Bank, que se concedió a sí mismo un pelotazo crediticio de 130 millones de euros. ¿Quién dijo que la crisis es cosa de todos? Incluso quienes avisaron de que, en realidad, acabaría siendo una oportunidad fabulosa para los especuladores, se quedaron cortos. Madoff puede que sea un record pero no una excepción en medio de esa selva.

Ahora parece que la opinión se divide entre la esperanza de que la coyuntura mejore durante el año próximo y el pesimismo de los que, recordando el anterior caso japonés, no se tientan la ropa ya a la hora de hablar de un posible decenio crítico. Pero sea lo que fuere, una de las lecciones que hemos de sacar de esta crujía consiste en la evidencia de que carece de sentido ignorar el peligro que para el propio sistema financiero supone la absurda supervaloración de esa élite privilegiada cuya insensibilidad a la hora del descalabro colectivo ha probado el peligro que supone resignar en sus manos la decisión última de la vida económica. Ya conocíamos al cínico axioma bolsístico de que en esta perra vida “cuando un gana un duro, otro lo pierde”. Nos quedaba enterarnos de que también ocurre que, cuando la inmensa mayoría se arruina, los culpables le cobran el ‘servicio’ a precio de oro.

13 Comentarios

  1. El anfitrión estará hoy «expuesto» en Canal Sur de 13h a 14h. Es un héroe de la paciencia. Lo demuestra ahí como tantas veces en tantos sitios.

  2. Y que lo diga Sr. Acab.
    Por estar relacionado con la magnífica columna de hoy y con permiso del Anfi, dejo este enlace de un libro (mira por dónde tiene un capítulo titulado «carroñeros») que se presenta hoy en la Casa de la Provincia (Plaza del Triunfo, Sevilla) a las 19:30, por su autor Juan Torres López, catedrático de economía de la UMA y actualmente impartiendo en la Univ. de Sevilla. Saludos.

    http://hl33.dinaserver.com/hosting/juantorreslopez.com/jtl/images/stories/libro_attac.pdf

  3. Lo cierto es que, al menos aquí, nadie devuelve un duro por muy probado y sentenciada que esté la rapiña.

    Pregunto a mis admirados y venerables jueces que por aquí pululan, ¿es que no se puede arbritar medio alguno para darles con el martillo a esta tropa en el codo hasta que suelten la tela? ¿No tiene instrumento alguno la Ciega para hurgar en el hondón -no un colchoncillo de catre, o también- donde esconden cual urracas avariciosas el fruto de sus rapiñas?

    ¿De verdad que no se puede hacer nada para que el fruto, o al menos parte, de aquellos pelotazos que se dieron en los 80 -me acuerdo de mi don RuizMa, tan caro al Anfi- reviertan a la saca común, con lo faltita que anda?

    (Me parece que hago preguntas de primero de Preescolar).

  4. El escándalo de la desigualdad y de la avaricia, el gran pecado de la especie. ¿Que hay otros escandalosos? Ya, no hace falta que me lo recuerden, pero no me afecta el asunto directamente. Hace años, recorriendo la catedral de Toledo con nuestro don ja, éste me mostró una tumba de un obispo que tenía un epitafio verderamente venerable «Vixit pauper, pauperrimus obiit», vivió pobre, murió pobrísimo. No diré nada más, pero creo que se me entiende todo.

  5. Emocionante, padre, y muy propio del jefe conocer esos lugares.
    Columna: da en la diana, plenamente, al señalar a esa clase autoprivilegiada que hace el milagro de cargarse el mudno y pasarnos la factura. En Nueva York, en un famoso hotel, un grupo de esos desalmados, se reunieron en una fiesta millonaria para celebrar un fiestorro con la pastizara que les dieron por su «hazaña», es decir, por arruinar a la compañía. El capitalismo es una invención y el gerencialismo de su última etapa, otra. ¿Por qué hay que pagar esos sueldos a quienes nada demuestran sino cuando el viento sopla de popa?

  6. De acuerdo, e suna vergüenza. En Internet vemos y oimos su intervención en la tele (canalsur.es) y otra vez de acuerdo. Lo que no tenemos claro es si lo van a dejar a usted mucho tiempo en ese plató o lo van a echar a los leones, como usted suele decir. ¡Pero siga así, qué carabma, hace falta hablar con firmeza en este mundo de pusilánimes y cobardes!

  7. Total, lo de siempre. Unos pierden y otros ganan. Pero los que ganan son siempre los mismos. Que aspen si no es eso mlo que quiere decir don anfi.

  8. Lean la prensa de esta país, escuchen bramar al propio Obama: esos sobresueldos son un latrocinio. Pero, oigan, se sigue protegiendo al sistema, como si el Sistema fuera EL ÚNICO, como si no hubiera alternativa, siquiera parcial, o modelos mixtos capaces de aprovechar la experiencia ya vivida. En fin, que el jefe nos ha puesto hoy a cavilar. No le falta razón.

  9. 19’45 hora oficial
    Apenas me quedan comentarios, sobre los ya hechos y los de la columna. Interesantes los datos, aunque cueste creerlos. Esta pandilla de salteadores de cuello blanco puede que haya coimetido el error de su vida –y de la vida del Sistema– actuandod e esa manera. Tengo la impresión de que cuando salgamos de ésta las cosas no van a ser iguales que siempre. La crisis puede arrastrar, junto con tantas víctimas inocentes, aspectos agresivos y canallescos del Sistema socioeconómico que diven que es inevitable.

  10. Con su pan se lo coman. También yo creo que el cólico lo tienen asegurado, al margen de que hayan de pagar antes tantísimas criaturas que nada tienen que ver en el cambalache.

  11. No sea ingenuo, don Lépido.

    Por cierto que acaban de pillar en México a Pepe el del Popular tras dieciocho años de buena vida. ¿Qué se apuestan a que se va de rositas?

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