El sudoku de Solbes tenía trampa, naturalmente, por la sencilla razón de que ese modelo suyo en el que todos saldrían ganando era sencillamente imposible. Ahí tienen, para empezar, el pelotazo concedido a Cataluña en el capítulo de inversiones de los nuevos Presupuestos –en detrimento de Andalucía, entre otras comunidades—y ahí tienen el cambalache favorecedor de las autonomías fieles al PSOE a costa de las fieles al PP y demás formaciones. Lo terrible de esta situación es que al Gobierno no le queda más que el recurso a la injusticia para cuadrar el famoso sudoku, recurso que producirá inevitablemente el incremento de las diferencias entre regiones ricas y pobres, ni que decir tiene que a favor de las primeras. Van a poner más bálsamo allí donde la llaga de la crisis será menor, menos donde es más profunda y peligrosa. Veremos qué hacen si se llega a la gangrena.

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