Va a tener suerte el incombustible doctor Pozuelo, bienpagado baranda del SAS en Huelva (piso céntrico y coche oficial), porque la epidemia de “cuadernos de quejas” iniciada arriesgadamente por los médicos del Condado y seguida luego por los de Valverde y Cartaya, se está extendiendo por otras provincias andaluzas. Los sanitarios parecen decididos a terminar de una vez por todas con la indiferencia de la Junta ante sus quejas, lo cual, en buena lógica, debería ser respaldado por los ciudadanos en cuanto usuarios efectivos o eventuales del servicio público de salud. No hay derecho a que un servicio más que mediano (lo hemos dicho y repetido muchas veces) falle tan estrepitosamente arrastrado por el prurito economicista que parece ser la única inspiración de sus gestores desde su creación. Y menos que los profesionales y los ciudadanos, cada cual por su vera, sean quienes paguen los laureles de esos administradores de pacotilla. El verano está, además, encima. Cualquiera que no fuera el doctor Pozuelo estaría temblando.

1 Comentario

  1. Si viene a veraner a la costab onubense habrá hecho una buiena elección. Si el niño se le pone malo o se tuerce un pie en el rompeolas, entonces se ha equivocado de veraneo. El SAS onbense lleva alos sin resolver la mayor demanda que origina la concentración veraniega.Y creo que, efectivamente, en dos cosas que dsuele repetir aron: que el delegado de Huelva, un merluzo, no es más que el monigote de la consejería; y que lo mantienen donde estañ precisamente por eso y por la leña que aron y sun epriódico le da.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos requeridos están marcados *

limpiar formularioMostrar los comentarios de la entrada

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.