Patética la carta de Margarita Ramírez-Montesinos publicada ayer, en la que se denunciaba la situación patética de la UCI del Infanta Elena. No puede ser más espeluznante y entristecedora. Tratándose de un personaje de primer nivel político –el afectado, su marido, es nada menos que el fundador del PSOE en Huelva—resulta aún más extraña esa historia infernal. Que el PSOE calle si gusta las razones del abandono de su fundador, pero que la Junta explique de inmediato si son ciertas las circunstancias denunciadas o no resulta imprescindible. Huelva no se merece estas cosas, verosímiles teniendo en cuenta que la cuña que esa denuncia, política en el fondo, viene de una cuña de la misma madera que sostiene este tinglado.

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