Se quejan los directivos profesionales y empresariales de los criterios que emplea la Junta en los procedimientos de compra pública. Por ejemplo, de que se primen los requisitos “de género” y “medioambientales”, ya saben, o se exija a los concursantes los “planes de igualad” que la propia Administración no tiene. No me extraño porque, verán: hace años hube de soportar molestias judiciales por comentar que la consejería de Educación valoraba igual un doctorado universitario que un curso de macramé (no es coña) o un taller de baile. Vi cómo el magistrado sonreía discretamente cuando me defendí pero, como pueden comprobar, pasa el tiempo y el “régimen” no renuncia ni por asomo a esos “criterios extra”.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos requeridos están marcados *

limpiar formularioMostrar los comentarios de la entrada

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.