Parece inconcebible que, tras el escándalo provocado hace cuatro años al descubrirse una trama dedicada a explotar a los inmigrantes “sin papeles” a los que se exigía dinero o sexo a cambio de seguridad, hayamos tenido que ver reproducido en Huelva ese crimen y esa vergüenza. Y resulta raro que, habiéndose descubierto entonces la complicidad de funcionarios públicos y policías, la subdelegación del Gobierno no haya dispuesto un sistema de control y vigilancia más efectivo. Ahora sólo queda descubrir la sentina hasta el fondo, hacer pagar a los culpables y resarcir a las víctimas. Que esto ocurra en un país que fue emigrante en su día, da asco.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos requeridos están marcados *

limpiar formularioMostrar los comentarios de la entrada

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.