Vuelve la polémica penitenciaria en Francia, un país de 61 millones de habitantes que mantiene encerrados en sus cárceles a 64.000 reclusos y en el que la cadena perpetua está en vigor. Antier mismo la fiscalía de París dejaba entrever la posibilidad de condenar a perpetuidad a los etarras detenidos en Cahors –los matarifes de Barajas, entre otras cosas– agarrándose sobre todo al delito de secuestro de un menor, un eco, sin duda, de la inquietud sentida en el país por el fracaso de un sistema penitenciario (65.000 presos en una sociedad de 61 millones: comparen con nuestro caso) en el que seis de cada diez liberados condicionalmente reincide, y que recuerda estos días la previsión de Tocqueville de que la prisión es una escuela del crimen. En la Red está colgada una entrevista entre Sarkozy y el padre de una menor violada en la que, a pesar de tanto desmentido, puede escucharse al Presidente rozar la escabrosa tentación del restablecimiento de la pena de muerte para casos similares. Pero en España se hacen cálculos –los hace este mismo periódico– para concluir que los bárbaros de Cahors no serían castigados aquí por encima de los veintisiete años, una pena que, dividiendo sólo por los dos muertos del atentado que rompió por vez primera la tregua-trampa y olvidando el resto, que no es poco, supondría un coste real de trece años mal contados por cada vida arrebatada. A mucho menos le salía la vida ajena a De Juan Chaos y ahí lo tienen, “reponiéndose” a costa del erario. Por su parte, un colectivo de jueces que monopolizó el progresismo hace años, recordaba antier mismo, por si acaso, el doble impedimento constitucional a la cadena perpetua, a saber, la prohibición de penas “inhumanas y degradantes” y ese principio de “reinserción social” del delincuente que no excluye siquiera al contumaz. Ni aquí ni en Francia van las cosas como Dios manda, eso salta a la vista, pero no parece dudoso que en la opinión pública va abriéndose camino la idea entrevista de que es preciso hacer algo para frenar esta estampida de la brutalidad.

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No resulta razonable continuar ignorando esta crecida de la inquietud que tiene lo suyo de vindicativa, pero que hay que reconocer que no anda precisamente falta de motivos clamorosos. Nuestra desproporcionada población reclusa, por ejemplo, amenaza con convertirse en insoportable además del fiasco del sistema, pero no es menos evidente que cada día que pasa el retruque de que la pena no arregla nada se revela como una simple opinión que exige, al menos, ser comprobada (o al menos, falsada popperianamente) antes de que el sistema encalle sin remedio. Es verdad que hay un fuerte elemento ‘ideológico’ en la corriente de opinión que reclama la acomodación de las penas hasta lograr una efectividad al menos discreta, pero ese elemento no sería menor que el que subyace al apriorismo que proclama esos derechos constitucionales a los que la realidad está dejando en evidencia. Quizá es inaplazable el momento de abrir el debate sobre un modelo penitenciario nuevo que resulte razonablemente disuasor o, en última instancia, que no funcione como un estímulo al criminal, incluyendo la libre discusión en torno a la reclusión vitalicia tal como hoy se aplica –con garantías y mecanismos de reinserción judicial previstos– en las grandes democracias europeas y americanas. Nadie está pensando en la ergástula o en la celda de Papillón, por supuesto, sino en un derecho penal y penitenciario que no excluya ‘a priori’ (es decir, ‘ideológicamente’) la adecuación de la pena a ciertos delitos sumamente graves. En Francia se critica al “duro” Sarkozy pero no hay que ser un lince para entrever bajo los reproches una farisaica comprensión de que esto no puede seguir como va. El sistema que hoy tenemos, en todo caso, se ha demostrado (recuerden a De Juana) un puro sarcasmo. Quizá remar entre todos nos llevara más lejos que bogar cada cual a su aire.

31 Comentarios

  1. Buenos días.

    Manejo datos estadísticos oficiales de 2006. ( Informe Estatal sobre Salud y Drogas entre los Internados en Prisión . 2006 )

    Población total : 44.708.964
    Población reclusa: 61.054

    La población penitenciaria es mayoritariamente joven: un 74% tienen 40 años o menos, y 35% tienen 30 años o menos. No obstante, en los últimos años se ha producido un envejecimiento progresivo

    El 85,5% de los reclusos está en edad de trabajar ya que no están incapacitados o enfermos).

    Datos a considerar:

    Fumadores 73%
    Seropositivos VIH :15% de la población penitenciaria.
    Un 30,5% de los internos han estado alguna vez en tratamiento de drogodependencias en la prisión.
    Un 21% están actualmente en tratamiento de drogodependencias.

    Hago mías las palabras del Jefe: “… un derecho penal y penitenciario que no excluya ‘a priori’ (es decir, ‘ideológicamente’) la adecuación de la pena a ciertos delitos sumamente graves.”

    Corrigiendo (?) de propia cosecha a Tocqueville: Más de 52.000 personas, jóvenes y por tanto en edad de trabajar, pasan 24 horas al día sin utilizar un potencial laboral –considero que preferentemente físico, que proporciona cansancio gratificante y capacidad de autoestima- por lo que lo usan en actividades que perjudican su salud físicopsicosocial. Además de la remisión de penas por el trabajo, les proporcionaría un salario del que habría que descontar su seguridad social con vistas a esa posible reinserción futura, así como sufragar su alimentación, alojamiento e higiene. Otra parte de su salario debería incluso servir para pagar al personal de Instituciones Penitenciarias, desde el director del centro de reclusión hasta el último funcionario.

    Horrible, ¿verdad? ¿Estoy para que me encierren a mí también?.

  2. Hay que haber conocido por dentro las prisiones, no es necesario que como “interno” sino incluso como visitante, para saber de qué hablamos. Ahora bien, ja lleva razón –y Sarko y la fis´calía de París y tanta gente– al considerar que hay delitos que, por tremendas que sean las consecuencias de la prisión, deben “responderse” con ella: una cácerlo no debe ser un castigo sino un protector de la sociedad. Demasiados delincuentes no lo serían de haberse evitado la ocasión. Los reincidentes son la más desgraciada y elocuente comprobación de ello.

  3. Yo la conozco como “cliente” y sostengo que es una escuela de lo que quieran pero que es necesaria. Por lo mismo que ha dicho este señor antes, porque el hombre peligroso no debe de estar suelto.

  4. Las cifras de población reclusa son tremendas, las nuestras españolas en particular. Pero es que esta sociedad, por sus condiciones, las que sean, está provocando una convivencia tan altamente peligrosa que exige una respuesta adecuada por parte de ella misma y sucumbirá a ella poco a poco. Y no me digan lo de justos po pecadores, porque creo que se puede llegar a una equilibrada valoración del peligro real de los individuos. No hay por qué castigar con el mismo criterio a un carterista que un asesino, ni a un homicida incidental que a un alevoso parricida.

  5. Si supieran de qué hablan a lo mejor no hablaban tanto, si conocieran lo que la prisión causa a esas criaturas no mentarían siquiera la bicha de la perpetua. La pena de muerte la aplican y sigue habiendo los mismos delitos, por qué tenía que asustar la cárcel perpetua a los criminales?

  6. No estoy seguro de lo de la pena de muerte y sus efectos, aunque lo oigo decir siempre, pero lo que si estoy es conbencidod de que si los que matan a las pobres mujeres supieran que se van a pudirr en la carcel no las matarían, como tampoco los terroristas de Eta pondían bombas a gente inocente.

  7. El derecho penitenciario tendrá que cambiar o estamos perdidos, más que al barco del arroz, como suele decirse. Una vida por cinco, diez años, es un posoble negocio muchas veces, aunque sea un negocio propio de mentes enfermas.

  8. Conforme en casi todo con la columna. Aconsejo no hablar desde el instinto, como me permito aconsejar no hacer juicios a los juzgadores, cosa tan frecuente, porque aunque haya juzgadores malos, la mayoría trata de trabajar rectamente, por supuesto sontando con nuna Ley mal concebida y peor interpretada. Nuestra situación es muy mnala y ello explica el hacinamiento de nuestras prisiones, aunque no entiendo bien por qué tenemos casi el doble de presos que Francia (en términos proporcionales). Tema delicado, una vez más, el planteado por ja, pero en líneas generales estoy de acuerdo con la columna.

  9. Hace tiempo que no escribo. Lo hago hoy por el inetrés extraordinario del asunto tratado por gm, a cuyas tesis me sumo: hay que reabrir sin conplejos el debate sobre la privación de libertad REAL, dejarse de cuentos constitucionales si es preciso modificando la Constitución, comprender que la ley compasiva, humanitaria, se convierte en un instrumento al servicio de los delincuentes, sobre todo en manos de los abogados. La cárcel, amigo “del Vertedero”, tendrá los efectos que sean sobre los penados, pero hay que verla, como dice y repite jagm, no como un castigo (“no estamos pensando en Papìllón”) sino como una simple pero imprescindible autodefensa de los ciudadanos inocentes.

  10. Llevo años defendienco lo contrario pero esta realidad aplastante me convence poco a poco, en el sentido que la columna sugiere. El sistema actual no sirve, y de poco vale que discutamos si es verdad o no lo es que los presos entran por una puerta y salen por la otra (argumento de policías y ciudadanos “justicieros”). Se trata de salir de este agujero profundo y no hay ptro remedio que entender que no tenemos por qué ser mejores ni descubrir mediterráneos penales y penitenciarios que no hayan descubierto las grandes democracias occidentales.

  11. No me gusta la retranca del primero que interviene, porque el trabajo forzado es otro asunto, distinto al de la prevención del delito. lo que dice el autor con razón, me parece entender, es que la sanción se justifica como medida se seguridad de la sociedad más que como castigo.

  12. Muchas veces se ha repetido. Em USA hay miles de convictos condenados de por vida, lo que no quiere decir que el sistema carezca de instrumento de revisión de la situación de los presos que, en su caos, pueden recobrar incluso la libertad, pero nunca como sucede en España con esos consejitos de que funcionan en las prisiones y que a la vista está el resultado que están dando.

  13. Nunca creí como conocedor cercano de la realidad carcelaria que yo mismo acabaría aceptando las tesis de quienes defienden el rigor de las penas por delitos especialmente graves. Hay mucha progresía en nuestras venas , también en las de jagm creo yo, y eso no cuadra con lo que ocurre en la calle, en la vida. ¿Ustedes creen que la impunidad no influye en la delincuencia y en la reincidencia? Si es así es que no conocen la prisión por dentro.

  14. Hoy es de los días que firmo de la cruz a la raya… por no poner las cosastodavía peores.

  15. Es curiosa la diferencia tan enorme que hay entre hombres y mujeres delincuentes, o al menos entre los que están en las cárceles. Pueden ver las estadísticas.
    Estoy con lo dicho al final por gm: “Esto no pede seguir así”. Es posible que la mayorái estuviéramos de acuerdo al menos en esto.

  16. Mientras más rumio cosas como la noticia de esa parejita inglesa del Algarve más claro veo que lo que hace falta es firmeza y rigor. Tanto delito abominable es la consecuencia de la lenidad. Lo demás son cuentos del progresismo trasnochados, tipo Conceptión Arenal y sus actuales descendientes.

  17. Lo que el pueblo pide es que le dejen a los delincuentes, se ve en la tele después de cada acto, los familiares y amigos tratando de cazar al hijo de puta, ¡pues que lo dejen, que se hagan los distraidos. Me parece que me van a poner a caldo por decir esto pero estoy seguro de que muchos de los que lo hagan han lamentado en secreto alguna vez o miuchas veces que esos cazadores no lograran alcanzarlos.

  18. Ma apena el último comentario, humanamente comprensible. Quién sabe si es que el Derecho ha dejado de ser humano, o ha perdido la razón en esta travesía de los siglos. No podemos volver a la venganza de la parte ofendida, como en la Edad Media, como en la Antigüedad, pero precisamente por eso hay que revisar este sistema tan blando. Los que hablan de la dureza del sistema actual olvidan que la anterior exigencia se refiere a los delincuentes realmente peligrosos y especialmente malos, crueles, salvajes. ¿Creen que es razonable esperar la “reinserción” de gentes como los parricidas, como los asaltantes de viviendas que están de moda, como los violadores o los pederatas? Yo no lo creo aunque los jueces se vean obligados a respetar lo determinado por la normativa sinsalirse de ella. Una cosa quisiera añadir como homenaje a la claridad de jagm: o se toman medidas radicales en este terreno o la sociedad actual (confusión, drogas, inmigraciones, desarraigos, desesperación…) podría explotar.

  19. El ejemplo de cada día verifica la tesis de ja y las expuestas por muchos blogueros hoy. Estoy completamente de acuerdo con Juez.

  20. 20:27
    Las tres cuartas partes de los pobladores de las cárceles lo son por drogas o por delitos derivados de su consumo o necesidad (mono).

    La absurda prohibición del comercio legal de las drogas tiene sumidos a sus consumidores en una vida miserables y son víctimas a la vez de las mafias, los adulteradores y la sociedad hipócrita que los convierte en malos por tener unos hábitos evidentemente perniciosos.

    Ninguna droga, ni quizás todas juntas, ha producido tanto daño, tantas tragedias familiares y tantas muertes prematuras, antes de sus prohibiciones como el alcohol que se consume en el mundo entero y todo el daño y desgracias que produce el alcohol en la actualidad no son nada comparados con los que se derivarían de su prohibición.

    Si se legalizaran las drogas, todas, las cárceles casi se vaciarían, los drogadictos dejarían de hacer apología de su vicio, no tendrían necesidad de delinquir para mantenerlo y no serían envenenados continuamente por los cortes y adulteraciones y a veces asesinados impunemente con las sobredosis que se suelen utilizar en los ajustes de cuentas.

    Una jaula para nuestra doña Cuerva porque sabe menos de cuentas que Chaves y la ministra de la vivienda juntos porque, según tengo entendido, hay muchos más funcionarios que internos.

  21. Tema grave el de hoy. Tema dificil.
    Si, hay alimañas de las cuales hay que protegerse, pero también hay casos en que el remedio es mucho peor que la enfermedad. La condición carcelaria puede ser atroz no importa que haya tele u otras comodidades ; para empezar ya solo con la promiscuidad yo creo que enfermaría, y nadie está al abrigo de un desliz. Luego los presos entre ellos pueden actuar como verdaderos verdugos. Las violaciones entre presos en Francia existen más de lo que se cree.
    Es también evidente que muchos traficantes hacen sus cuentas y prefieren seguir ejerciendo, forrarse, y correr el riesgo de la condena, que de llegar, no es disuasoria.
    Y por último, ya sé que todos ustedes están en contra de la pena de muerte, pero hay veces en que quizás se justifique, como escarmiento para los demás, y, a veces, como única forma para el reo de pagar su deuda, y hacer las paces con si mismo. Hasta hay condenados que han reclamado la muerte antes que pudrirse en vida en la carcel.
    Ser juez es algo muy dificil. No me gustaría estar en el puesto de muchos de ellos.

  22. 21:10

    Siento que ni usted, mi don Griyo, uno de los pocos hombros donde puedo apoyar mi cabeza, me haya entendido.

    N.M. (Necesito mejorar). Snif.

  23. Creo que don Griyo hace un análisis unidimensional. La droga es un azote, una causa ubicua, pero esta sociedad tiene algo que conduce directamente al mal, algo que produce una criminalidad inconcebible para personas normales. No se puede cargar sobre la droga la carnicería familiar (el aprricidio, como insiste en puntualizar, con raozn, don ja), ni la pederastia, ni las violaciones en general. Es más complejo. Escuchemos a los sociólogos por si tienen algo que decirnos, que lo dudo, con perdón del anfi.

  24. Mala broma la de quien firma don Griyo porque no hay más funcionarios que presos ni mucho menos. No se puede broear ni salir con improvisaciones cuando se tratan temas (el señor gz. marín lo ha hecho con sensatez hoy) de este calibre.

  25. Indignado con la ocurrencia de ese señor Griyo que por lo visto se traga las tonterías que suelen decirse por ahí. NO sabe cómo es la situación de esos funcionarios ni cuales son sus carencias frente a los derechos protegidísimos de los internos.

  26. No se mosquee, mis Cuerva hoy se ha comido una ese), tranquila que esto no es más que un juego.

  27. Lamento escuchar en la sensata doña Sicard esa apelación a la pena de muerte y, más que nada escuchar en su boca argumentos capciosos como el de la “reconciliación” del delincuente con su conciencia… Lo más ajustado que se viene diciendo hoy en la columna y en el blog es que es necesario abrir el debate sobre la necesidad de prodigar la perpetua frente a la barbarie creciente, como al parece se está abriendo en Francia.

  28. Salud a todos, y buen temple para hablar de estos temas. Los echo de menos pero no todos los días estoy en condiciones de conectarlos.

  29. No hay que culpar sólamente al Estado sino tener en cuenta la parte de responsabilidad que correspònde a la sociedad. Este modelo de vida produce demasiada barbaridad, esto parece demostrado. No creo que la cosa se arregle solamente porque el Código se endurezca, aunque concedo que su blandura puede animar a los bárbaros. (No vean una contradicción en esto, porque no la hay).

  30. 01:31
    Hoy no ha sido mi día.

    En ningún momento quise molestar ni ofender a nuestra Miss, la más apreciada de mis desconocidos amigos. Este grillo irreflexivo sólo quería seguir lo que me pareció una broma. Mis sinceras disculpas.
    +++++++++++++++++++++++++++

    En cuanto al sufrido cuerpo de Funcionarios de Prisiones siempre ha sido reconocido y estimado por mí independientemente de su número. Lamento mi error.

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