Una vieja costumbre administrativa, que la Administración autónoma supo hacer suya con celeridad inaudita, consiste en sacar adelante disposiciones conflictivas o subvenciones discutibles en plenas vacaciones. Así hacía Franco algunos de sus Gobiernos y así lo hacen ahora nuestra instituciones democráticas cada vez que se tercia, sin ir más lejos el 13 de los corrientes en que el BOE publicó la concesión graciosa de une subvención de dos millones raspados de euros para contribuir una vez más a la conclusión de ese engendro descarado que es la cúpula que el pintor Barceló ha decorado con una manguera de colores en la Sala de los Derechos Humanos y de la Alianza de Civilizaciones del Palacio de la Naciones Unidas en Ginebra. Hace poco dio mucho que hablar una indiscretas imágenes televisadas en las que el subvencionado artista se exhibía con descaro supino en pleno manguerazo, pero lo que no sabíamos es lo que nos ha costado, en plena penuria de la crisis, este prodigio que, sumando lo ya trincado durante las vacaciones de agosto (otros dos millones de euros) ha afanado ya una cantidad realmente prohibitiva, tal como van las cosas, incluso si la obra en cuestión pudiera tomarse seriamente por un producto artístico valioso. Se congelan las pensiones, se recortan los sueldos, se encarecen los trenes o se grava hasta el papel de envolver, pero hay dinero a espuertas para financiar un mamarracho perpetrado a chorros por un prodigioso captador de subvenciones, que ese mérito sí que no hay quien pueda discutírselo a Barceló. Claro que hay que escuchar a todos, incluso al Gobierno munífico, y lo que éste ha dicho es que esta pastizara “se enmarca en el contexto de la política de potenciar el arte español en el ámbito de las Naciones Unidas”. Ya, menos mal que lo ha aclarado, que si no…

 

El viejo hidalgo sacudiéndose las migas de pan sobre la barba, los tronados galdosianos luciendo el brocado de la abuela, Valle proclamando aquello tan estupendo de “¡En mi hambre mando yo!”: nada ha cambiado, por lo visto. Aunque en este negocio lo que más me inquieta no es siquiera el gesto dadivoso, sino el recurso artero de subvencionar en vacaciones y, encima, destinar, el pelotazo a una de esas performances que tratan de pervertir el sentido estético al socaire de las inquisiciones elitistas. ¡Oigan, que tenemos más del doble de parados que la UE, que nuestros Ayuntamientos no pueden ni pagar sus nóminas, que si no fuera por la caridad pública volveríamos a ver por nuestras calles a los desmayados de postguerra! Ese pastiche memorable retrata bien a estos humanistas de pacotilla de los que los Barceló deben reírse hasta desternillarse.

4 Comentarios

  1. Pues anda que aquí…

    El mismo “artista” ha colocado una elefanta de tamaño más que natural (7 metros)haciendo el pino en el Paseo del Prado en un discreto entrante delante de Caixa Forum, pero ahora nos lo van a trasladar a la Puerta del Sol para que todos los papanatas que vayan a verla se hagan una foto.

    ¿Qué derecho tiene el alcalde a enmamarrachar nuestra emblemática plaza? Igual se le podría ocurrir cambiar la Cibeles por una camella surrealista. Pero no mejor demos ideas, que las carga el diablo.

    PD. Si quieren deleitarse entren en GOOGLE háganle buscar barcelo elefante y pulsen IMÁGENES

  2. Como con algo hay que consolarse yo diré : pero que bien habla don José António y cómo me gusta el principio de su segundo párrafo: “El viejo hidalgo sacudiéndose las migas de pan sobre la barba, los tronados galdosianos luciendo el brocado de la abuela, Valle proclamando aquello tan estupendo de “¡En mi hambre mando yo!”: nada ha cambiado, por lo visto.”…..
    Aunque supongo que me esté mal decirlo, eso tambien es – para mi – la España inmortal.

    Besos a todos.

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