Ninguna empresa privada mantendría abierto un servicio para construir viviendas, pagando al personal que lo sirve más los gastos que acarrea toda institución, si comprobara que, como en el Ayuntamiento de Valverde, la encargada de esa tarea sólo ha logrado construir, en cinco años, ocho casas. Ese disparate frecuente es, sin embargo, aceptado en la vida pública cuyas Administraciones funcionan como rehenes de sus gestores. Seguro que habrá otros casos similares en la provincia, posiblemente no pocos, pero los que se van descubriendo, al menos, deberían ser amortizados. Claro que es difícil esperar rigor de un Ayuntamiento que paga mariscadas con facturas falsas sin que le ocurra nada. Nuestra vida municipal es una sangría que no cura ni el cauterio.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos requeridos están marcados *

limpiar formularioMostrar los comentarios de la entrada

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.