Las imágenes de la exhibición (‘espectáculo’, lo llamaban las autoridades académicas) ofrecida en la Escuela de Arquitectura de La Coruña por dos ‘strepers’ como salutación del optimista a los nuevos estudiantes, me ha traído a la cabeza la vieja anécdota que viví en la Complutense hace la tira cuando una alumna se desnudó inesperadamente, dio una carrera por el campus y, finalmente, se refrescó en la piscina/fuente que allí había depositado el ingenio de Fisac. La sorpresa provocó de inmediato la protesta de algún eminente y querido maestro, defensor de la integridad y el fuero del “alma mater” pero encontró la oposición complacida del ya casi provecto don Luis García de Valdeavellano, el ilustre institucionista, que cortó en seco las quejas: “Déjalos, hombre, déjalos, que ya era hora de que en esta Facultad se enseñara algo que mereciera la pena…”. El argumento de don Luis era infinitamente más coherente y enjundioso que las nimiedades que hemos podido oír por la tele a estos responsables académicos, alguno de los cuales, junto a la consabida monserga de la eliminación de prejuicios, ha llegado  a hablar de la propiedad y sus vínculos con la arquitectura, imagínense. No está en su mejor momento el culto al cuerpo, en todo caso, según parece, a la vista de la prohibición que en China se está llevando cabo del ‘streptease’ ritual que la tradición funeraria ha conservado hasta nuestros días, aunque quizá lo que esté en juego sea otra recuperación del espíritu censor en la mente de nuestras autoridades, como lo demuestra la prohibición de publicidad callejera dictada por la administración madrileña contra una película ciertamente “hard” titulada “Diario de una ninfómana” a la que, con  toda seguridad, los censores han asegurado el éxito de masas con su absurda decisión. También en el Festival de Cine romano se ha censurado otro film basado en un relato de Hemingway parece ser que en función, sobre todo, de cierto beso lésbico como los que Madonna ha puesto de moda hasta en los festorros de aldea.

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Para serles del todo sincero he de decirles que nunca entenderé ni el interés por garantizar la exhibición del cuerpo ni la obsesión por ocultarlo. Los generosos escotes que hoy se llevan se han impuesto sin violencia alguna y, por ventura, ante la convicción de los ocultistas de que ese tipo de moda no hay quien lo pare dada la proverbial tendencia femenina a mostrar su cuerpo. Hace poco, en cambio, una dama entrada en años y en carnes se exhibió en la romería lepera montada a caballo cual lady Godiva sin lograr más efectos que unas cuantas fotos de oportunidad y la rechifla de ese irónico pueblo. En el XVIII hubo  algún obispo que se especializó hasta tal punto en la policía del escote que llevó su casuismo a autorizarlos hasta “dos dedos por debajo del hoyuelo” pero de ninguna manera más abajo, como en los años 20 los famosos desnudos públicos de la pobre Mata Hari acababan siempre de espaldas para ocultar la leña. Estoy convencido, por lo demás, de que en esta materia tiene mucho que ver el pornógrafo subjetivo de ese censor más o menos maníaco, como aquellos que en nuestra postguerra desataron contra el ‘streptease’ de “Gilda” una tremenda campaña por haberse quitado un simple guante de satén. No se dan cuenta, por lo visto, de que el desnudo esta secularizado –como ya lo estuvo en la iconografía, incluso en la sacra—y de que, como advirtiera el incisivo Michel Leiris hace tiempo que llegó el día en que ya apenas hay magia en el desnudo. Los arquitectos de La Coruña han apostado por un 68 retrasado y algo palurdo de igual modo que la administración conservata de los Madriles pretende ponerle puertas al campo en medio de este paisaje dilatado y baldío. La secularización ha desacralizado el cuerpo tradicional pero aquí seguimos conviviendo entre antiguos y membrillos.

5 Comentarios

  1. Me siento algo incómoda con el tema. No sé, quizas si hubiese tenido la impresión de tener un cuerpo de reina tendría otra opinión, que todo hay que decirlo, pero siempre pensé que el mío necesitaba algunos retoques. Siendo así, pienso que la desnudez es para la intimidad, lo cual resulta muy exitante y proporciona grandes placeres.
    Espero que el tema dé lugar a algunos comentarios inspirados de contertulios, no sólo sabios, sino también vividos!
    Besos a todos.

  2. Los censores madrileños se han pasado de pacatos.

    Para que vean la estupidez municipal o autonómica les cuelgo un link donde aparece el cartel:
    http://ecodiario.eleconomista.es/cine/noticias/803653/10/08/Las-marquesinas-de-Madrid-no-exhibiran-los-carteles-de-la-pelicula-Diario-de-una-ninfomana-.html

    Los curiosos que “pinchen” este link no se van a escandalizar.
    Esta prohibición viene a continuación de la de los hombres anuncios que sólo quitan el pan a algunos de los habitantes menos favorecidos. Y es que la prohibir pone a los que mandan.

    PROHÍBO LUEGO MANDO.

  3. He estado viendo el anuncio y no es nada del otro mundo. Por otra parte tampoco me parece una historia apasionante. Vamos que mucho ruido y poocas nueces.

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