No es sólo el ‘delegata’ de Salud, el inefable XXXXX, quien se desentiende de los derechos de una médica como si con él no fuera la cacareada obligación de igualdad entre los sexos. En el propio Instituto de la Mujer va a despedirse estos días en bloque  al medio centenar de empleadas que, desde hace años y con notable éxito, venía asistiendo a las mujeres, orientándolas laboralmente, y nadie ha dicho ni pío, como ni pío ha dicho nadie ante la tensa situación (casi un pleito ya) que vive en Diputación alguna mujer que se considera ‘acosada’ precisamente en el área que encabeza otra mujer, la candidata a la alcaldía, o como ninguna voz se alzó –aparte de la honrosísima de la propia consejera—para condenar la acción del “compañero” de partido condenado por la Justicia como agresor de una mujer. Una cosa es predicar y otra dar trigo, ya se sabe, como una cosa es defender a la mujer y otra olvidar que hay mujeres y mujeres, no sé si me explico, además de hombres y hombres.

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