Hacen mal quienes lanzan la cortina de humo de los viejos EREs de la cuenca minera onubense con la intención de neutralizar al PP al implicarlo en los mismos, porque aquellas maniobras fueron pactadas entre PSOE, PP y sindicatos mayoritarios para evitar el síncope de toda una comarca, mientras que los ahora descubiertos constituyen una práctica ilegal y secreta de la Junta. El PSOE no sabe cómo despejar este proceloso asunto, el más grave de la autonomía, probablemente, pero no gana nada tratando de embarrar el terreno de juego porque, a estas alturas, ese partido no tiene más remedio que celebrarse ya, le guste o no. Enterrar este gigantesco fraude sería, en todo caso, como legitimar una política transgresora si es que no delincuente.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos requeridos están marcados *

limpiar formularioMostrar los comentarios de la entrada

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.