La corrupción no tiene un solo color político. Ahí está la proliferación de casos de facturas falsas descubiertos en Sevilla, Baena o Valverde del Camino, tres feudos del PSOE. El escándalo de Mercasevilla podría, por lo demás, competir sin problemas con el publicitado Gürtel, y el de los puticlubs de los ediles de Baena con el de los mariscos de los satrapillas de Valverde. Es obvio que, de nuevo, conviene hablar de “corrupción generalizada”, sencillamente porque no hay día en que no se destape alguna sentina pestilente. De todos los colores, por lo visto, pero mayormente del partido que atesora más poder. Los jueces tendrían que dar el escarmiento que es ingenuo esperar de los propios políticos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos requeridos están marcados *

limpiar formularioMostrar los comentarios de la entrada

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.