El sindicato UGT cerró sus puertas en Valverde sin decir por que sí ni por qué no, a pesar de que el alcalde Cejudo había presentado la apertura a bombo y platillo, y ahora las vuelve a abrir, al parecer a instancias del propio PSOE que encaja con inquietud, ante las municipales, la denuncia que de esa ausencia se hacen desde ciertos ámbitos locales. ¿Cómo constituir el Consejo Económico y Social que está en marcha sin contar con la presencia sindical? ¿Y qué responde ante la denuncia de la propia UGT sobre el mantenimiento en Valverde, a pesar de tantas promesas y compromisos, de la economía sumergida y la mano de obra ilegal? Partido y sindicato se reparten los papeles pero el pobre ‘Wenceslao’, el trabajador víctima de la ceguera voluntaria de la autoridad que este periódico sacó a la luz hace años, ahí sigue tragando quina: sueldos a placer, altas y despidos a conveniencia, trabajo a domicilio sin papeles de mujeres y niños, trabajadores clandestinos… Bienvenida al purgatorio sea la UGT. El infierno será, en cualquier caso, de los currelantes.

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