Lo más escandaloso e inaceptable del sartenazo que la multinacional Delphi acaba de dar en Puerto Real quizá haya que atribuirlo a la Junta y al Gobierno antes que la empresa misma. Porque ¿con qué criterios se dan esos cientos de millones, qué condiciones se establecen y qué garantías se exigen cuando el “conseguidor” de turno le arranca al erario público dinero por crear trabajo o por mantenerlo? Hemos visto echar dinero por un sumidero muchas veces –en Boliden desde a Cárnicas Molina pasando por Suzuki– y otras tantas hemos visto reproducida esa tragicomedia que bien merece el título de Woody Allen porque, en efecto, todo indica que nos han tomado por el pito del sereno y la mina donde más fácil se trincan subvenciones por vender pan para hoy y hambre para mañana. No basta con que la Junta “exija” (¿) a Delphi que no cierre antes del 2010 porque lo que tiene que explicar es en qué condiciones subvencionó a esos especuladores. Ya está bien de abonar con dinero de todos proyectos sin garantías. Alguien debería responder por estas pérdidas perfectamente previsibles. 

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