Le han dado el Nobel a un banquero de Bangladesh, Mohamed Yunus, un nieto de Gandhi que ha sabido encontrarle el revés a la trama de la utopía, el mismo que ya ganara hace unos años el ‘Príncipe de Asturias’. ¿Por qué no darle al pobre su oportunidad, por qué prejuzgar su insolvencia en lugar de proporcionarle el crédito a la medida adecuada de su estatura productiva? Más o menos la filosofía del proverbio oriental: más vale enseñar a pescar que dar pescado. Unos cuartos para hacerse con la rueca, un puñado de dólares para inaugurar el gallinero, para comprar la primera vaca, tal vez para instalar en la esquina el puestecillo de enchiladas. En Bangladesh como en Perú, en Costa de Marfil como en Nicaragua. Dinero menudo, no limosnas, pólvora seca para el primer disparo. ¿Quién ha dicho que los pobres no pueden ser empresarios? Yunus ha comprobado en estos años que la práctica totalidad de sus “clientes” (nada menos que un 96 por ciento) devuelven escrupulosamente lo recibido sin aguardar el protesto. ¿Serán mejores pagadores los pobres que los ricos? Yunus ha dado un salto cualitativo y propone ahora un plan decenal para ampliar su trama por toda África, ya en el marco coordinado de las grandes oenegés (Cruz Roja, Media Luna Roja), desde el convencimiento de que lo único capaz de romper el círculo de hierro de la miseria es una gran paradoja: la atribución a esos desposeídos de la responsabilidad empresarial. Ya sabíamos que la instalación de una fuente pública (lo han demostrado hace mucho las damas de Manos Unidas) puede cambiar la vida de una comunidad. Lo que Yunus pretende es dar sobre esa evidencia otra vuelta de tuerca financiando el pequeño negocio. En economía, como antes en historia o en política, triunfa el enfoque ‘micro’. Es la contrautopía minimalista, la sublimación de la fantasía pequeño-burguesa, tal vez el único regate posible del antisistema y, de hecho, muchos miles de familias que empezaron con la calderilla de los microcréditos de Yunus han salido adelante. Un calvinismo para indigentes, la caridad finalmente bien entendida como un humanismo gradualista y eficaz. No está mal para empezar. ¿O será para terminar?
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Por lo visto Mohamed Yunus comenzó su tarea con veintidós dólares en caja pero hoy cuenta con un capital invertido que supera los 4.500 millones. Otra gran lección, pues: hasta de la contrautopía saca tajada el capitalismo, hasta el minimalismo más estricto le sirve para multiplicar los panes y los peces en la montaña del Mercado. Pero la realidad es que esa esperanza alumbra ya la vida por medio mundo mientras prepara el asalto al otro medio, quizá porque la propia lógica del Mercado impone su convicción puritana de que el mérito obtiene siempre su recompensa y también, por supuesto, porque, al menos de momento, esta contrautopía contribuye a garantizar todavía más  la inmunidad contra la revolución, es decir, a reforzar la integración, a cohesionar el grupo, a dejar fuera de juego los sueños insurgentes. Del cambio a la iniciativa, de la esperanza al pragmatismo, de la represión al microcrédito, el mundo evoluciona en sentido contrario al entrevisto y anunciado por los profetas del XIX y los revolucionarios del XX. Hemos pasado casi sin notarlo de la abolición de al propiedad a su protectorado y de la nacionalización de la banca al crédito sin fianza. Todo un imprevisto espacio de supervivencia se abre junto al desierto globalizado y los pobres del mundo terminan de olvidar sus varsoviankas aunque sea sin dominar aún el tres por dos del val. Es una buena noticia la de este premio merecido aunque haga añicos el fósil de la utopía sustituyéndolo por un humanismo homeopático hecho a la medida del paria y escrupulosamente calculado para su fragilidad. Hay que felicitar a Yunus y desearle éxito a su imperio creciente. Ya se encargará el capitalismo salvaje de mantenerlo a raya.

17 Comentarios

  1. Mucha guasa trael hoy el jefe, pero hay que mamar con lo que dice y reconcer que tiene más razón que un santo (laico). El minismalismos e expres amejor que nada en la similitud de programas entre las opciones políticas, la izquierda y la derceha, que proponen lo mismo y escurren el bulto en las mismas cosas.

  2. Comprendan que una no puede estar sstupenda todos los días.

    Si a este hombre le han dado el Nobel algo malo habrá hecho.

  3. Muy bien eso de “la caridad finalmente bien entendida”, y muy bien la intención de los galardonadores porque la obra de ese banquero es especialmente interesante. Si ustedes se toman la mkolestia de informarse de lo que ha hecho en Hispanoa´,erica, sobre todo en Chile y Perú, lo comprobarán y darán la razón a este pobre cura viejo.

  4. 11:40
    La tentación del juego de palabras es vieja como la literatura, o sea, como el lenguaje. Lo digo por esa faena de aliño de doña Epi que no es más que la clásica paparrucha que cuela por su propia liviandad. Y mira que leo con gusto sus cosas, pero es que hoy –y en cierto modo ayer– no parece la misma.

  5. Conociendo le gusto de ja por los “enfoques micro” (es lo que tiene la formación francesa, que no toeo ha de ser malo en ella), creo entender a fondo la columna y esa crítica sin concesiones al sistema ideológico que nos envuelve. Creo que hoy renueva implícitamente su frecuente aviso de que la crisis de la ideología no es sólo una cuestióm teórica, planteada en la estratosfera de la vida, sino que se traduce constantemente en cambuios sociales (es decir, políticos) cuyas consecuencias cane sobre todos aunque habrá que aguardar años antes de tener perspectiva para enjuiciarlas.

  6. LO que faltaba es oirle predicar la caridad en dosis homeopáticas. ¿Hasta donde se puede descender desde la Utopía, sr. maestro?

  7. Huy, huy, eso de ‘lcr’, ¡cómo huele a trostkismo rancio! NO ha entendiod nada, además, de la crítica de gm que, si de algo peca “de levi”, como el páter acostumbra a calificar, es en un empecinamiento utopista precisamente. Claro que los trostkos no se enteraron nunca de la peli, ni siquiera de que su gran referente –por tantos motivos encomiable– no dejó de sucumbir a la decadencia hedonista de los Srs. Ribera/Kahlo en su estancia maxicana y antes de que Stalin lo mandara asesinar. Bueno, tampoco hay que pasarse, yo sólo quería poner al anterior bloguero en su sitio y decirle que aquói no nos chipamos el dedo ni tirios ni triyanos, que de ambas naturalñezas haylos en el blog.

  8. 12:54

    Me alegro mucho de saludar a todos y estar de nuevo con ustedes. Espero que estén bien, yo bien, a Dios gracias.

    Totalmente de acuerdo con este artículo de José Antonio, que nos habla de tantos temas difíciles a la vez y con tanta claridad. Los ha aunados perfectamente: CAPITALISMO, JUSTICIA SOCIAL, LIMOSNA, OENEGÉS, SISTEMA, ANTISISTEMA, BURGUESÍA, HUMANISMO, UTOPÍA -y términos acuñados por él mismo – CONTRAUTOPÍA MINIMALISTA Y SUBLIMACIÓN DE LA FANTASÍA PEQUEÑO BURGUESA.

    Lo que ha realizado Mohamed Yunus, que ha ganado el premio, pero me parece encomiable, ya que de otra forma no se puede hacer nada – de momento al menos- por ese mundo infeliz que tenemos al lado, y que los aburguesados ignoramos muchas veces, por no sufrir.

    Bien por la crítica al SISTEMA, que es como una gran PRISIÓN para nuestro PLANETA, ya que las UTOPÍAS son impensables hoy día – recuerdo a Saramago hablando de ellas, diciendo que no le gustaban y, lo explicaba comentando que todo lo que no se pueda solucionar a veinte años vista, no tenía sentido para él, no porque no estuviese de acuerdo, sino porque quería soluciones ¡¡YÁ!!- Yo era una gran amiga de ellas, pero estoy de acuerdo totalmente con Don José Saramago.

    Aunque, de verdad os digo, que no sé que voy a hacer sin MIS UTOPÍAS.

  9. De utopías sabe un rato (ya sabía hace más de 20 años, en aquella Facultad de CCPP y Soc. en que nos movíamos) el titular del blog. Hoy aplica sus ocncimientos y su experiencia a un caso en verdad interesante como el del banquero de Bangladesh, sin dejarse seducir por la´consecuencia antiutópica. Yo temabién he oído como Atélite esa teoría de Saramago que es bien discutible, porque a ver qué sería del Progreso si sus agentes se hubieran planteado las cuestiones con la misma urgencia vital que el gra novelista (tan amigo de gm, por cierto).

  10. Me gusta mucho esta columna, y me encantan TODOS vuestras intervenciones, por diversas y espontaneas.
    Pués a mí me parece que esto del micro-crédito es una utopia como todas las demás. Pero más humanista: EL OTRO te echa una mano, pero TU tienes que moverte.
    Siempre habrá gente a quien nadie echa una mano y gente que por más que se la echa, no mueve un dedo.
    En Francia estan creciendo unos bancos cooperativos: si tienes monney, la prestas para tal o cual objetivo que puedes elegir. Te sirven unos intereses mínimos.Siguen los proyectos, asesoran, enfin que es otro tipo de banco.
    Doña Epi, lo malo que ha echo es que ha ganado mucha pasta, ….y que es de la familia Gandhi: si se llamara Perez quizás no nos enteraramos ….Pero no por eso, aunque viva en el lujo más indecente,dejan de ser bonitas su idea y su realización.

  11. Creo que no se le ha pillado el aire ni a la obra de Yunus ni a la crítica de jagm. Por cierto, doña Marta, que lo del parentesco con Gandhi era una broma de aquí el Guasón Mayor del Reino, porque, que yo sepa, nada le toca don Yunus al Mahatma. El microcrédito no es un fenómeno despreciable, no hay que ser tan capitalistas, y la mejor prueba es su éxito. Sólo con demostrar la solvencia de los nuevos y modestos empresarios ya valdría como ensayo de una nueva opción económica. En el pasado hubo intentos parecidos y algo que ve cpon ello tuvo la “ayuda mutua”, una idea crecida en el difunto “movimiento obrero”. Pero esto de ahora es más serio y el proyecto conjunto de que habla gm ha recibido por ahí una acogida bien buena. Si vemos que la gran banca lo copia será la prueba del 9. Pero creo como el autor que se limitará a mantenerlo a raya, en la fontera del negocio.

  12. ¿Y cómo puede sostenerse un sistema tan enorme de microcréditos y encima ganar tanto dinero? Algo no me encaja en esta historia que no dudo que es tal como aquí se cuenta y como dicen los señores de Estocolmo. Al paso que vamos, a lo peor acabamos haciendo cola ante el señor Yunus la multitud de hipotecados que vivimos en la burbuja capitalista.

  13. Comprendo que doña Epi haya reaccionado como jubilata despreciando el tema, pero a mí, como persona que ha dedicado parte de su vida a estas cuestiones de la ayuda, me parece un tema muy serio. Hay qu etener en cuenta en qué tipos de economía se aplica el fenómeno, cual es el nivel medio en los países afectados, el escaso valor de las cosas, incluidos los materiales, en esas zonas. Con cuatro chavos se hace mucho en el Tercer Mundo, aunque quizá no los milagros que nos cuentan las campañas recaudatorias. Pero no despreciemos este ensayo que, por lo qu etengo entendido, es ya un fenómeno de mayor cuantía.

  14. No lo entiendo. ¿Cómo paga el dinero el señor Yunus, puesto que el dinero tiene precio interior y exterior? ¿Es que ha logrado evadirse por su cuenta del sistema global? Me gustaría que si hay alguien con entendederasnos aclare este milagro de los panes y los peces.

  15. 18:21 P.M.
    Veo que nos cuesta entender cualquier ensayo que se salga del tiesto. Pero ahí está la realidad y lo que a mí sí que me gustaría es escuchar lo que podría decir el sr. botín, u otro banca cualquiera, sobre la posibilidad de prestar dinero suprimiendo el beneficio propio y en esas proporciones. Si supiera su móvil le dejaba un recado en el contestador.

  16. Lo que no sé es si estas “cataplasmas” servir´çan para redimir al Tercer Mundo o para consolidar su pobreza aunque sea eliminando la miseria de un cierto número de personas que carecen de todo. Desde luego no servirá para que ese mundo se libre del nuestro y levante cabeza. Aparte de que tal vez Yunus llega tarde. La mejor prueba es la desbandada de la emigración, empezando por su país. (O por el nuestro).

  17. 21:12
    Bienvenida, doña Atélite.

    Díganme cómo puedo colocar mis ahorros en ese banco.

    La idea no es nueva, lo nuevo es que se lleve a efecto.

    ¿Saben que para ese fin se crearon nuestras cajas de ahorro?
    Pues vean como se gastan el dinero en mantener políticos, comprar empresas y regalar dinero a quines las controlan y a sus amigos.

    Yo no sé cómo vive el tal Yunus ni nada de su parentela pero, por muchas angulas y gambas que se coma, no recibirá mi crítica.
    Entre caridad y justicia cabe poca duda.

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