Los profesores andaluces de enseñanza media agrupados en la APIA han propuesto a la Real Academia de la Lengua y a la Sociedad Matemática Española que medie en el diálogo para besugos planteado  la ciudadanía por la consejería de la Junta con sus pruebas propias de control de calidad, y lleven a cabo un peritaje o auditoría externa que deje claro si nuestros alumnos están tan mal como dice el informe PISA y los propios docentes o tan mediocremente bien como asegura la Junta. Es una medida lógica, inobjetable, que con toda probabilidad rechazará una Administración autónoma preocupada en exclusiva de las apariencias y a la que la realidad de la enseñanza la trae al fresco. Podría acabarse con esta providencia con le truco político de evaluarse a sí mismo y medir la realidad adecuando primero la regleta a los deseos propios. La Junta debe reconocer que un alumnado incapaz de dividir quebrados o de resumir incluso una letra de “Andy y Lucas” es una basca en peligro. Hasta doña Cándida podría comprender eso, si Chaves la deja.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos requeridos están marcados *

limpiar formularioMostrar los comentarios de la entrada

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.