La consejera de Vivienda, Elena Cortés, no es probable que pase a la Historia por edificar viviendas sino más bien por la extravagancia de su actitud política. Ya fue famosa por perpetrar en un balón cordobés cierto “escrache” contra la Semana Santa. Lo ha sido luego por pasar sin solución de continuidad de un Consejo de Gobierno a una manifestación contra el mismo o bien por apoyar la “okupación” de viviendas con la única condición de que no fueran propiedad de su consejería. Y ahora, en fin, confiesa que si no fuera porque es consejera estaría con los “escrachadores” acosando a los políticos. Nuestra representación ha caído en picado, no cabe duda, hasta extremos inconcebibles.

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