Con motivo de unas desgraciadas declaraciones concedidas a un medio británico por el asesino De Juana Chaos –el etarra mimado por el Gobierno y que se ha convertido en paradigma de la impunidad relativa que garantiza nuestro sistema penal–, ha vuelto a abrirse en diversos foros el tema y problema de la lenidad de que se benefician nuestros convictos a pesar de las frecuentes protestas de graves penalistas que conceptúan el sistema español ¡entre los más duros de Europa! En Gran Bretaña precisamente es noticia estos días la liberación “in extremis” de Ronald Biggs, el legendario asaltante del tren de Glasgow en el “atraco del siglo” perpetrado en 1963, quien a sus 80 años cumplidos penaba aún en régimen ordinario. También en los EEUU se habla estos días de Charles Manson, el “hippy” enloquecido que, con su banda lunática, asesinó a Sharon Tate y sus amigos entre otras víctimas hace ahora cuarenta años, y que a sus 75 años permanece en la prisión de Corcovan, en el condado de Kings, en cumplimiento de la cadena perpetua por la que le fue conmutada la pena de muerte tras su abolición, ni más ni menos que como el resto de ese diez por ciento de reclusos que aquel país pena de por vida entre rejas. En Francia se ha vivido un aumento exponencial de las cadenas perpetuas tras la abolición de la pena capital y, a pesar del complejo procedimiento vigente de revisión de condenas, hay penados que han cumplido más de cuarenta años de reclusión a pesar de la intensa y bien conocida campaña del ex-ministro Badinter y de la movilización de los propios presos. En Italia las condenas no son revisables hasta cumplidos los veintiséis años sin que hasta ahora las movilizaciones en contra hayan tenido éxito. Y en España se cita siempre el caso de un condenado por motín que ha cumplido más de treinta años de una conceda de ochenta y nueve.

Sin llegar al cinismo de quien llegó a bromear diciendo que para dar atractivo a la prisión era preciso primero que dejara de ser gratuita (fue Pierre Mac Orlan quien lo escribió), en Inglaterra oímos estos días el argumento de que a nada conduce mantener entre rejas a un anciano en situación terminal cuya custodia le cuesta al estado semanalmente no menos de dos mil libras, aunque para una mayoría creciente de ciudadanos siga contando más el ejemplo que su coste. He visto la foto del último Manson y no es ya, en efecto, ni sombra de lo que era. La cruz gamada en su frente, su mirada temible y la firmeza de sus convicciones criminales no dejan espacio, en cualquier caso, a la piedad y menos al sentimentalismo. Se puede apoyar la intención regeneracionista y reconocer que las circunstancias actuales han llevado al sistema penal a un auténtico atolladero.

14 Comentarios

  1. Serán baldíos cunataos esfuerzos razonables se intente, anfi, porque la demagogia imperante sólo responde a su propaganda de «senisbilidad». No los convencerá –penalistas, psicólogos, políticos…– de que vale más un viuolador en la terna que un violador en libertad. Como nunca entrará en cabeza cuerda que por delitos tan graves como los de terrorismo haya quien se haya librado por una miseria de pena, inlcuyendo a los terroristas de Estado, sobre todo a estos.

  2. A la sombra del emparrado y con un vasito de aguardiente nos juntamosn cada mañana un grupo de amiguetes playeros para, entre otras cosas, comentar su columna. Tengo, tenemos que decirle que nos proporciona diariamente un buen rato y nos regala una enorma información que de otra manera nunca hubiéramos alcanzado. Pero también y antes que nada queremos decirle que admiramos (hay un par de reticentes, pero bueno) su ecuanimidad, su cultura y su coinstante esfuerzo. Muchas gracias por todo y trataremos de seguir apareciendo aquí. Hoy, completamente de acuerdo, hasta los «reticentes».

  3. En el año 96, ojo al dato, nuestra señora Consti alcanzó la mayoría de edad. Que yo sepa no se oía ruido de sables en las salas cuarteleras ni se había producido el 11S, que queramos o no queramos, cambió muchas cosas en el rodar del planetilla.

    Nuestros gobernantes por ocho años se establecieron una serie de prioridades, lo cual es absolutamente justo, verdadero y necesario. Pero por qué no se pensó -ni se piensa- en vestir de largo a aquella criatura que nació en el 78 y conservaba demasiadas características de bebé, por no nombrar aquellas otras que se incluyeron porque nació cuando nació y de aquella manera.

    Pues por el prurito de que los progres pusieran el grito en el cielo, sobre todo en los aspectos que hemos dado en llamar buenismo, que no es exclusivo de los pinchauvas que nos gobiernan hoy. Luego resulta que no se puede modificar tal o cual cosa porque es an-ti-cons-ti-tu-cio-nal. Me temo que muchos nos vamos a ir al Jardín y no veremos cómo en tantas cosas se impone la cordura y lo racional.

    Bienvenidos mi don Demetrio and co. a este casinillo que alberga gente tan heterogénea que cabe hasta un chiripitifláutico como el arriba firmante. Y prudencia con la manguara.

  4. ¿A que no sabe usted, mi Donmayor, de dónde viene eso de «manguara», que es la forma en que en la mina de Riotinto se llama al vasito de aguardiente? Bueno, lo sepa o no, me adhiero a tesis de gm en la columna de hoy y celebro mucho conocer la frase de ese ingenionos Mac Orlan que su vasta cultura nos proporciona. Salud y ojo con la solanera.

  5. Otra sesíón de buen sentido frente a la impunidad que domina nuestros sistemas. Se dice que Justicia sin misericordia no es justicia, y eso es verdad, pero siempre que la misericordia no nos cierra los ojos para no ver el peligro. Nada malo le deseo a esos asesinois en serie del terrrosismo, valga el ejemplo, pero mi sentido me dice que es necesario, que es imprescindible, aislarlos de la sociedad que están empeñados en destruir o someter. En este sentido, los ejemplos de hoy muestran a las claras que por ahó no se andan con bagatelas y hay que desear para nuestra sociedad igaules cotas de razonable y justa cordura.

  6. Muy de acuerdo en lo de hoy también, aunque no faltará quien diga que la columna se escora por la banda autoritaria, ya saben ustedes, el cuento de la derechiuzación y todo eso que padecemos. En nuestra opinión la seguridad no es de derecha ni de izquierdas sino una necesidad que el Poder debe atender debidamente y nada más. No atenderla es, sin ir más lejos, permitir ejemplos comop el tan cita de De Juana Chaos y tantos otros. ¿Por qué dirén nuestros penalistas que somos los más severos de Europa? ¿Querrán acaso dar por buena la situación de nuestros delincuentes, los absurdos sistemas de reducción de pena, las excarcelaciones para reincidentes y todo lo demás? El rostro de ese Manson es un poema. ¿Y por qué rasgarse las vestiduras, qué querrían habelo dejado suelto a los 40 años, en pleno vigor, o dejarlo ahora, cuando no es más que un saco de odio?

  7. El término medio no es lo nuestro. admitámoslo. En derecho penal hace mucho que se perdió el norte y navegamos sin rumbo. El llamado «humanismo» democrático ha hecho el resto. Un día comprenderán que lon recacionario no es decir esto, sino permitir una situación en la que la reincidencia de violadores y asesinos esté garantizada en la práctica, por la imprevisión y el falso complejo de ultrasensibles.

  8. La democracia debe ser una escuela de disciplina: esa es la condición de la Libertad, la disciplina. Sin ella, el abuso es inevitable. Cuando observo a persona como jagm criticar la debilidad del sistema social admiro un gesto que muchos no se atreven a escenificar. Estoy convnecido, por otra parte, de que el desorden actual –esta gran crisis de la moralidad y la ética de la que no se salva casi nadie– ha de tener pronto final. Lo deseable sería que lo tuviera no a causa de alguna calamidad consecuente sino por previsión de la inteligencia humana.

  9. El sentido que veo en la columna no es denunciar la debilidad de las penas, sino la incongruencia (el atolladero) de la sociedad actual que se ve en la necesidad de tener que reprimir y condenar las conductas aberrantes de algunos de sus individuos y, por otra parte, abomina de la idea de castigar. Pasa también en muchas familias.

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