Cuando en junio  el PSOE andaluz se opuso a la imprescindible Ley contra el fraude salió del paso displicente calificándola de chapuza. Ahora, antier mismo, se ha opuesto también (inútilmente, además, lo que vuelve más sospechoso el empeño) a la creación de la oficina contra esa lacra con la que tanto ha tenido que ver su largo mandato. ¿Por qué lo hará, tanto miedo tiene que ya ni siquiera guarda las formas? Sólo desde la degradación a que ha llegado el viejo partido cabe intentar entender esta actitud obstruccionista que, lamentablemente, sugiere una complicidad poco menos que inexplicable ante tantos casos de presunta o probada corrupción como tuvo y tiene planteados. Para su descrédito, serán los demás partidos los que tengan que aprobar esa Ley sin su concurso.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos requeridos están marcados *

limpiar formularioMostrar los comentarios de la entrada

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.