La Junta, el SAS, no tienen la menor intención, al parecer, de corregir sus graves fallos asistenciales. No parece que los socorridos “refuerzos” de última hora vayan a ser resolutivos tampoco este verano. En cuanto a tierra adentro, ya saben a qué atenerse los contribuyentes que pagan igual que los que viven en la ciudad: el servicio es “el que tiene que ser” (lo dice nada menos que una jefa del ramo en Sevilla) de modo que, a partir del viernes, ahí tienen para un remedio las urgencias del pueblo más cercanos. No acabamos de quitarnos de encima la imagen de la parturienta o del infartado camino del médico por esos caminos de Dios, porque para la Junta, para el SAS, lo primero es la cuenta de resultados… económicos, no sanitarios. Total, se trata de que los andaluces no urbanos se molesten en ir a la consulta vecina y eso no le parece tan grave a esta tropa, visto que en el peor de los casos, todo acaba pasando. ¿Quién se acuerda ya del fallecido de Matalascañas? Si Chaves cuenta con esa fragilidad de la memoria, sus edecanes, para qué hablar.

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