Una vez más en el Pleno de Beas: a la primera, subida de sueldos de los mandamases. Como si hubiera habido que ir a buscarlos a la General Motors, como su tuvieran tras de sí títulos y experiencias de lo más exclusivo. Sin cortarse un pelo por unir a su condición de tránsfugas la de logreros. La actitud el PP, intolerable a poco que se recuerde sus justos plantos contra esta suerte de filibusterismo político. La del PSOE diciendo que le parece “obsceno” el chanchullo olvidado de que lo mismo hicieron, con su aplauso, “sus” filibusteros de Gibraleón. Y la gente de la calle, el hombre de a pie, el que el mes que viene pagará sus impuestos cabreado pero sumiso, cada día más habituada a este espectáculo de la desvergüenza. ¿Se suben los jueces, los peones o los ingenieros sus sueldos por su cuenta? No, ésa es sólo prerrogativa reservada, curiosamente, a este personal al que nadie controla. La política se ha convertido en un negocio para muchos. Pero no le pidan cuentas a ellos sino a los partidos que se lo consienten, ellos sabrán, en cada caso, por qué.

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