Lo de Estepona, la situación de su Ayuntamiento, está consiguiendo dejar en evidencia la realidad oculta de muchos consistorios para los que la política no es más que lucha por el poder. Consideren el espectáculo que supone que, frente a los abusos del gobierno municipal del PSOE (más tránsfugas, GIL y PA), la leal Oposición pretenda ahora dejarlo sin oxígeno restringiendo gastos a rajatabla, no tanto por el ahorro como por la obstrucción. Una pelea a cara de perro, en resumen, la comida de las fieras, que la Junta y el Gobierno deberían cortar por lo sano si no quieren acabar, como se les viene repitiendo, en otro marbellazo. Esto ya no es política sino pura miseria. Qué haya debajo de ese tinglado, ciertamente, no lo sabemos.

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