La Junta de Andalucía debería averiguar por qué y cómo se ayudó a esa empresa propiedad al 50 por ciento de un alcalde sociata que, tras recibir un importante aval de la autonomía presentó sin demora un expediente de despido. No hay nada que objetar a que la Administración apoye a las empresas en dificultades, por supuesto, pero parece que no es mucho pedir que las subvenciones del tipo que sean se den sólo cuando consten unas circunstancias favorables y haya, al menos, garantías razonables de continuidad en sus actividades. Aquí ha habido ya demasiados Boliden o Delphi como para mantener un régimen de ayudas que propicia casos como éste.

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