Ahí tienen a esas dos altos cargos de la Junta que se desplazan diariamente hasta Sevilla en el coche oficial desde Almonte y Aljaraque, respectivamente, y vuelven luego a sus domicilios por el mismo procedimiento, a pesar de cobrar religiosamente su plus para alquilar piso en Sevilla. En la dictadura hubo mucho cachondeo a este propósito, pero los que conocimos de cerca aquella situación podemos dar fe de que ni siquiera en aquella autocracia rigió tan desvergonzada actitud predadora. El Parlamento debería pedirle cuentas a estas minervas que nos salen por un ojo de la cara y, como va dicho, por parte del otro.

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