El expresidente Clinton anda cumpliendo estos días los sesenta años y reconoce acusar el golpe pero encajarlo con deportividad. Tanto es así que en la XVI Conferencia Mundial sobre el SIDA, celebrada en Toronto, los delegatas se han levantado unánimes para entonar el “Happy Birthday”, como está mandado, y reconfortarle de tan duro golpe. “Me había acostumbrado a ser el más joven de todos, pero me desperté una mañana y descubrí que era el más viejo”, imaginen qué dolor, como diría Lola Flores. Ha sido muy notable la intervención del exmandatario y su señora en esa reunión clave para millones de personas en el mundo, en la que se ha insistido en las famosas y escalofriantes cifras que ya conocemos: cuarenta millones de infectados (la mitad de ellos en África), cinco mil muertos al año y ocho mil nuevos infectados diarios a causa de al enfermedad, cinco millones de contagios y tres millones de muertes en un solo trimestre más el resto que ustedes conocen, seguramente, de sobra. Nuevos datos han surgido como inútiles fantasmas de la canora reunión de Toronto: la epidemia crece a razón de cuatro millones de víctimas anuales y una de cada siete defunciones en el mundo están relacionadas con la enfermedad. Y otros, que parecen viejos, reafirman la incapacidad real del mundo rico para meterse a fondo en ese berenjenal, soltar la mosca sin cicaterías y poner en su sitio a los príncipes de la farmaindustria. Fíjense: de los casi 15.000 millones de dólares que se estiman imprescindibles apenas se dispone de 9.000, y la cosa puede ser peor pues para el 2007 se calcula que la factura superará los 18.000 millones. Una viñeta aparecida en la prensa francesa decía hace poco que para romper ese cuello de botella sería preciso que trincaran el síndrome fatal un buen puñado de cardenales, barandas y magnates. Y desde luego, parece obvio que la frialdad con que se contempla la tragedia a este lado del Paraíso tiene mucho que ver, en efecto, con la conciencia de ajenidad. También el SIDA es una enfermedad de clase, al menos atendiendo a los grandes números.

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Si hace poco el Vaticano se dejaba caer con la extravagancia de autorizar el uso del condón al cónyuge que tuviera constancia expresa del contagio de su pareja, ahora ha sido el propio Clinton quien, tras proponer tres medidas/remedio –el uso de microbicidas, la circuncisión masiva y los tratamientos preventivos de los grupos de riesgo–, se ha mostrado abiertamente partidario –las elecciones al Senado están encima y su señora aspira a un escaño—de la abstinencia sexual como mejor y más expeditiva solución al apocalíptico problema. ¡El hombre del Despacho Oval, el malabarista del puro y la becaria, quien fue capaz de interrumpir el chalaneo con Netanyahu en plena crisis de Oriente Medio para darse un revolcón, recomendando castidad con acento wojtiliano! Un diputado de El Olivo, Ermete Realacci, ha aprovechado para hacer el chiste fácil de decir que, por más esfuerzos que hace, no consigue ver al mandatario americano “como profeta de la abstinencia”, pero a mí lo que hubiera gustado es verle la cara a Hillary mientras escuchaba a su marido parir semejante discurso. Desde la altura de la edad se aprecian con claridad superior las ventajas de la virtud, qué duda cabe, y hasta se comprende que uno esté más dispuesto a sostener tonterías sabiendo que a continuación la panda congresual se pondrá en pie para cantarle a coro el “Happy Birthday”. Hay que decir, en cualquier caso, que la apelación a la abstinencia es la mejor demostración de fracaso que cabe en boca de quienes tienen en su mano atacar el mal en su raíz y por el lado razonable. Ocho mil personas se habrán infectado, de hecho, entre el momento en que escribo estas líneas y aquel en que usted pueda leerlas impresas. Se comprende el radicalismo del viejo Clinton. Los riesgos, de todas formas, no son los mismos en el infierno africano que en el Despacho Oval.

20 Comentarios

  1. INsiste jagm en el tema del SIDA y hace bien. Incluye hoy el gesto espectacular (iba a decir divertido) de Clinton el Casto, exigiéndole castidad preventiva a los negritos y otros descolgados. Y en el cinismo de la Iglesias, un cinismo insensato y, si se miran los efectos despaico, auténticamente criminal. Mientras muchos escriben paja veraniega, aquí se fuerza la máquina. No está nada mal, aunque la rentabilidad de esa actitud sea más que dudosa, como bien sabe el autor.

  2. Esta vez se olvidó el columnista de la desafortunada opinión de Teresa de Calcuta sbre el sida como ´castigo a una conducta indebida. Lo recuerdo yo, para que o decaiga, que al fin y al cabo en poco timepo hemos de verla en los altares. Toda la caridad para algunos, ninguna para otros. Fantástico. En cuanto al cinismo de Clinton, nada que añadir. NO tiene límites la capacidad mistificadora de la fama en manos de los medios.

  3. Verdaderamente es paradójico (por lo menos) el gesto de este caballero, pero ya digo que paradojas y algo más hay también en mi propio entorno, en la incapacidad de un proyecto de vida universal para aceptar algo tan sencillo como es la amenaza de una epidemia ligada a la naturaleza humana. Hemos oído muchas barbaridades ( la de la madre Teresa incluida, claro) que no se trata de recordar sino de superar. Yo creo que jagm debería apreciar en esa autorización del Vaticano a los cónyuges un cierto progreso, y n sólo ver en ella una anécdota.

  4. ¿Pueden imaginarse la cara de la becaria cuando haya leído esa petición de abstinencia de su Presidente? No estoy de acuerdo con las posturas que quieren minimizar el incidente, porque creo que la columna acierta al denunciar una incongruencia que revela la falsedad de las grandes políticas y el alcance del oportunismo. ¡Mi reino por un caballo, mi pitopausia por un escaño para mi señora! La verdad es que se lo dbe e la Hillary ese camastrón.

  5. “Maragall llevará a Zapatero ante el TC por invadir sus nuevas competencias” (El Mundo hoy).

    Cría cuervos… y tendrás muchos más.
    Zapatero también está criando cuervos en el País Vasco y en Galicia y ya le están saliendo ellos solitos en Asturias y en Canarias.

  6. Gran talante el de ese Cura de Pueblo, reconociendo la viga en el ojo propio. Rara avis. Respecto al tema, como afectado indirecto por la enfermedad, no sabe cuanto le agradezco que vuelva de vez en cuando sobre el asunto, y que lo haga con la informació y la probidad con que nos tiene acostumbrados. NBadie puede figurarse lo que es vivir de cerca el SIDA y gm nos gratifica al darse cuenta y decirlo en alto que si los poderes no hacen lo necesario es porque les cae (o creen que les cae) lejano. A mí no me parece tan disparatada la broma de la viñeta francesa aludida en el artículo de jagm. Deberían (Dios me perdona) contraer la enfermedad unos cuantos responsables, a ser posible, los más responsables. Ya verían cómo todo se aclaraba y hasta las bolsas se abrían.

  7. Qué de extraño tiene el cinismo político. Nada. Clinton se sorprendería si leyera esta consideración que ve cinismo en su actitud, porque para el político rige a muerte la ancesntral consigna, de origen clerical: “haz lo que yo digo, no lo que yo hago”. No le de vueltas. No podemos empeñarnos en pedir coherencia más allá del nivel de los mortales.

  8. Mañana va a sorprenderse el mundo con algo que ha ocurrido en el Ayuntamiento filibustero de esta: una oposición anunciada hoy martes que se celebrará mañana miércoles. EStén atentos a esa cumbre de la poca vergüenza sociata.

  9. 20:24
    “sería preciso que trincaran el síndrome fatal un buen puñado de cardenales, barandas y magnates.”

    ¡Ay D. JA!, ¡Ay D. Metodio! ¿No se dan cuenta de que coger el SIDA no es lo mismo para toda esa panda que para un pobre africano? Ellos tendrían una detección precoz, disfrutarían de un tratamiento privilegiado y sus vidas solo se verían afectadas por la molestia de un tratamiento crónico.

    A la edad que cumple D. Bill hay mucho casto por imperativo biológico y bien pudiera ser que ya para él las uvas estuvieran verdes.

    A nuestro Pater le digo que esa tibia autorización del Vaticano más que un progreso es una condena feroz ¿infierno? para los millones de creyentes que optan u optarían por la paternidad responsable.

  10. Me sorprende la entereza moral de este Incorruptible (lo digo por lo de Robespierre, ya sabe, jefe) al pararse siquiera ante un acto más de desvergüenza de los poderosos. Los poderosos, don ja, no comparten su moral con la nuestra, sino que están por encima de ella, o lo que es lo mismo, gozan de una moral autónoma, no heterónoma, ¿a que te suena? Pues eso, deja tranquilo al pobre Climnton que bastante tendrá ya con aguantar el chaparrón de su señora cuando salga en la conversación lo de la becaria.

  11. Al sr. Barriga Verde (aclaro para forasteros que con esa expresión cariñosa se conoce a los olontenses o naturales de Gibraleón) le digo a mi vez que ya podría haber aprovechado para llamar la atención sobre el golpe de mano tránsfuga que de nuevo da el PSOE en esa provincia onubense, ahora en Punta Umbría. El PSOE promueve abiertamente el transfuguismo y luego lo condena: igual que Clinton con lo otro. Sigan ese asunto porque es de órdago y hay miles de millones por medio.

  12. El sr. Griyo no debía mitificar la leyenda del sida como enfermedad crónica. Eso es verdad hasta cierto punto, pero no lo es en absoluto que pueda constituir un mal llevadero si se coge a tiempo y con medios. Ni aquí ni en África, aunque en África, lógicamente, eso y todo resulte infinitamente peor.
    En cuanto a Clinton, ¿no hablaba jagm aquí estps días de “falsa conciencia? Pues ahora bien puede hablar de “doble moral”. Fíjese qué cosa tan antigua. Seguro que nuestro Cura de Pueblo conoce bien ese paño.

  13. A ver, que dé un paso adelante el macho que teniendo un Despacho Oval y una becaria dispuesta, despreciaría la ocasión. Son ustedes unos moralistas, en esto y en todo.

  14. Una lástima que ni siquiera cuando sale el tema seamos capaces de tomar conciencia y centrarnos en él (no lo digo por esta tertulia, sino en general), de manera que es inútil incluso mostrar interés por algo que amenaza a la Humanidad pero cuyos riesgos conocen de sobre los que mandan. No se va a financiar nunca el sida, habrá que aguardar a que surjan fármacos más baratos. Que para entonces es tarde…, bueno, depende para quién. Lleva razón gm en que esta es una cuestión de clase. Todo lo es finalmente, amigo mío.

  15. El comentario e insulto de Marta es muy propio de una persona educada biempesante, y sobre todo mujer. La verdad es que todo cambia muy rápido, pero entre los hombres que se educaron a mediados del siglo pasado, hubiera sido muy difícil encontrar uno que no se hubiera felicitado de encontrar una becaria como la de Clinton. Naturalmente después lo hubiera contado a sus amigos para que le envidiaran y le admiraran. Pero claro esto no entra en la cabeza de Marta, aunque Tobillero tenga mas razón que un santo.

  16. Se puede llevar razón y ser un cerdo, señor Lechero. Doña Marta ha reaccionado como seguramente otros participantes de este blog sólo que un poco malhumorada. Aparte de que lea la columna despacio, no deje de lado el pullazo de jagm sobre el hecho de que el Clinton interrumpía toda una negociación vital con Netanyahu para irse a jugar con el puro. Sea razpnable, Lechero, el comentario respondido se lo habñía buscado a pulso.

  17. Ya se me escapaba el día, pero aquí estoy para decirle a unos cuantos que no se confundan con don josian, que no es ningún pacato, si lo sabré yo (tómenlo bien), y no se asusta por tan poca cosa. Pero lleva razón cuando se enoja porque el amo del mundo mande parar la maquinaria de la paz, nada menos, para pegarse un revolconsito con aquella buscalíos. Que por cierto, qué fea que era, ché, qué boca tan apropiada tenía… Mejor me callo. Chao.

  18. Huy, que no llego, como diría el conejo, con perdón, de Alicia. ¿No han leído la presunta parida de los científicos? Si al ratón polígamo se le injerta el gen nosécuantos, se convierte en ratón monógamo.

    Ya sabemos que la culpa del castañazo en la carretera la tiene casi siempre el conductor, que el ca. de pulmón se lo busca él solito el fumador y también que las costumbres sexuales del africano son fruto del clima. ¿No será también -Epimorcilla- que mucha África es islámica, que las condiciones del coito las impone el macho dominante, que se sigue a pies juntillas la creencia de que el sida se cura desflorando a una virgen y cositas así?

    De acuerdo. África está atrasada por culpa del colonialismo, el atraso la lleva a la ignorancia generalizada, los retrovirales son caros -no tanto desde que la India los vende como genéricos-, que el clima incita a la voluptuosidad y al triquitriqui permanente y el sida sería uno de los medios habituales que la naturaleza utiliza para mitigar la superpoblación. Todo esto es políticamente incorrecto decirlo y mi falta de conciencia será considerada por tanto bienpensante como discurre por este blog, como una prueba más de mi degeneración intelectual. Pero. Miren por dónde. En una de las enfermedades degenerativas más importantes de los paises ricos el tratamiento se basa en tres pilares: dieta, medicación e ¡información!. A los negritos -las negritas bastante tienen ya con soportarlos- habrá que darles información exhaustiva y permanente sobre el bicho. Información que seguro que prefieren no recibir porque están muy felices en su trono de reyes de la cosa, algo que les inculca su religión. La del jamala já. ¿O es que no han visto a las chicas del poblado majando a palos el maiz o la yuca, acarreando el agua o cargando a los hijos a la espalda mientras ellos se reunen a charlar, jugar a las damas, echar unas risas u ojear a la próxima mocita a la que van a beneficiarse?

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