Han provocado no poco revuelo las conclusiones de un estudio sobre la pobreza extrema y sobre el origen circunstancias de los “sin techo” que, bajo los auspicios de la Caixa, han elaborado unos profesores de Comillas. Se muestra en él que no está justificado el tópico de que el ‘lumpen’ que vive al raso, los tristemente famosos  techo”, están ahí por su mala cabeza, es decir, a causa de la destrucción producida en sus vidas por la mala vida, la enfermedad mental y la adicción a las drogas, dado que un buen número de ellos –nada menos que el 40 por ciento de los estudiados—son recién llegados a ese ejército de la miseria a causa de la crisis económica y sus efectos sobre la construcción y el sector servicios. Por supuesto que no entiendo el escándalo, porque no veo porqué va a ser más lamentable la desdicha de esos desheredados radicales, por tener como tienen en un 10 por ciento, estudios universitarios o un porcentaje mucho mayor de estudios elementales y medios, que la de quienes con ellos comparten los rigores del abandono sin títulos ni categorías socialmente reconocidas. Lo que no quiere decir que esa información no implique su dosis de inquietud, pero sí que hasta para asomarnos al submundo de la miseria extrema seguimos utilizando nuestra anteojeras clasistas. Y lo que si que es peor, el estudio avisa de que, dadas las previsiones sobre el desarrollo de la crisis y su especial repercusión en esos sectores, el contingente actual se verá seguramente superado a medio plazo por nuevos descolgados que han agotado la protección de esa barbacana que es la protección familiar o amistosa. Pronto podríamos ver multiplicada esa legión de abandonados que no tiene qué comer ni donde reposar su cabeza. A ver cómo le arreglan su drama a estos los comensales de Washintong.

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Buena parte de la responsabilidad por estas situaciones corresponde, desde luego, al propio Estado y sus negligentes o confusos servicios, como lo demuestra la desconexión detectada entre las políticas de vivienda y las de protección social (que eufemísticamente siguen titulándose de “bienestar” social). Habría que llamar la atención también, a mi modo de ver, sobre el hecho de que esos dramas, tantas veces degenerados en tragedias, gozan de una extraña invisibilidad que el hábito y la buena conciencia de la gente instalada convierte en absoluta, a pesar de que sucesos terribles –como el mendigo asesino de Madrid o los varios casos de agresiones brutales y hasta de quema intencionada de indigentes—suelen conmocionar de modo efímero a la opinión. Ni siquiera funciona una red mínimamente adecuada de albergues nocturnos y comedores, y mucho menos un dispositivo de esa naturaleza capaz de atender las necesidades que sin duda se avecinan en este proceso masivo de desclasamiento social que el paro y la pobreza habrán de acarrear, no solamente sobre los segmentos más débiles del proletariado convencional, sino sobre amplios sectores de las clases medias bajas que, como ya ocurriera en Argentina, pueden verse en la calle y al relente una vez que los efectos previstos de esta debacle financiera terminen por hacerse presentes en nuestra vida. Hasta puede verse en esos ataques bárbaros a los desgraciados, como el sufrido hace poco por una indigente quemada viva en un cajero por un grupo de señoritingos, un ejercicio catártico, en cierto modo apotropaico, es decir, destinado a alejar la visión excesivamente incómoda o inasimilable hasta para conciencias tan expeditivas y malvadas. Pero lo probable, en definitiva, es que en un futuro no lejano las organizaciones civiles y, especialmente, las religiosas, que hoy son la única mano tendida a esa desgracia supina, se vean superadas sin remedio por al aumento de la catástrofe social y moral. Veremos qué hace para entonces ese Estado cuya presencia y función reclaman ahora quienes han sido cómplices indiferentes de las tropelías del Mercado.

6 Comentarios

  1. Otro comentareio en carne viva, mientras sus compis hablas de Rajoy y de ZP, de Sorayita y de Obama. Esto es lo que le agradezco más, créame, don ja, no sólo por lo insólito sino porque demuestra que es usted una buena persona además de un intelectual como la copa de un pino.

  2. Lo más sangriento, al menos para mí, es ese penúltimo párrafo, en que queda claro cómo son las organizaciones civiles, ‘…y sobre todo religiosas’, quienes se encargan de paliar, aunque sea mínimamente tanto dolor y tanto desamparo.

    ¿Qué hacen las estructuras organizadas, de los municipios, sobre todo las grandes ciudades, las autonomías, el estado -si es que aún existe- para encauzar los aliviaderos por los que rebosa esa espuma sucia y triste? Me temo que nada. No es rentable. No dan votos.

    Estos desheredados tienen que seguirse acogiendo a la ‘charitas’ de los que van a las iglesias o a las organizaciones altruístas. No hay sitio ni pensamiento para ellos entre las jerarquías gobernantes a las que pagamos y cómo. Repito que no votan. Vengan ahora a ponerse moños de conciencia social, de “bienestar” entrecomillado como recalca el Anfitrión, que con lo que se gasta al día en fotocopias fallidas en alguna que otra covachuela administrativa, tal vez hubiera para llenar una marmita de caldo caliente. Es más fácil ir de comecuras y violamonjas que ensuciarse las manos recogiendo del arroyo a tanto paria.

    Tengo que apuntar que esa Caixa que anuncia el Jefe en su primer párrafo no es la famosa de la estrellita azul, sino la Caixa de Estalvís de Catalunya. Aunque ambas, más todas las que pululan por la pieldetoro, fueron creadas como entidades benéficas que repercutirían los intereses de los ahorros de sus impsoitores en obras como las que no hacen, dedicadas como están a hacer más dinero y crear sus secciones industriales y de inversión. El mundo al revés.

  3. Pues ni le digo lo que se podría hacer con lo que se han gastado en pinturas para cúpulas en nombre de la multiculturalidad y la alianza de civilizaciones; que ya podría tener el mariscal artista la deferencia de hablar para el documental que sobre su magna obra le hace la 2 en el idioma de todos, de todos los que le han pagado gran parte de la minuta al pobrecito. Huy perdón, que es un comentario de lo más incorrecto, oportunista y demagógico (empacho de palabrita), que todo el “socialista” (cómo lo tilda El Economist, vaya tela) govern y la real pareja ya han corrido a darle el visto bueno.

    El “pobre” siempre ha sido un extraño, un extranjero al que se prefiere borrar incluso identificándolo como mero objeto para la salvación de supuestas almas pías, porque en esta hipócrita sociedad, el que no tiene no es. Aunque como apunta el Maestro ese extraño, con la que está cayendo, va a resultar cada vez más familiar y cercano, puede que incluso en la consanguinidad.

    Dª Epi,…no tiene Vd. precio.

  4. Pues ayer léí esto y me quedé muda.No sé qué decirles: qué razón tiene nuestro amfitrión y qué corazón también.

    Cambié de parroquia y estoy un poco desconectada pero por aquí pasa lo mismo. No es que el estado no haga nada, es que el pastel se hace más chico y los comensales abundan….

    Es terrible esos sucesos que relata don Jose Antonio. Son cosas que a veces no me caben en el corazón, no las concibo. Me parecen de película, inhumanas, inconcebibles. Me parecen mucho más concebibles el tío que mata al patrón porque lo echa y me extraña que no haya más.
    Besos a todos.

  5. La quema mas intecionada de indigentes/tas que mas me preocupa, es la de los sintechos laborales, es la que se esta produciendo desde hace 6 meses en este pais, que no es otra que la del numero de parados que cada dia engrosan las listas de desempleados, porque diariamente poco a poco se esta quemando todo el sistema del tejido laboral español, y las listas aumentan progresivamente de manera exponencial, cuesta abajo y sin frenos que diria un amigo mio, como acabara todo esto? Un saludo

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