Se ha oído a la Junta “clamar al cielo” frente a la insufrible estrategia del Gobierno sanchista, y no le faltará razón teniendo en cuenta que el desabastecimiento de vacunas (sólo la mitad esta semana) la ha obligado incluso a cerrar centros de vacunación. Y encima, ahora sabemos que, agárrense, siete de cada diez pacientes “covid” actualmente ingresados en UCI son “negacionistas”. ¿Qué hará falta que ocurra para que el personal se autodiscipline, acaso la colosal tragedia que padecemos no basta para imponer el sentido común? ¿O será necesario ejercer la autoridad imponiendo la vacunación obligatoria a los reticentes? La rebeldía juvenil es grave pero no la única causa de la actual regresión de la pandemia. Esa culpa habrán de compartirla los botelloneros con un Gobierno tendencioso además de incapaz de una gestión eficiente y equitativa.

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