Un poco exagerado el título, sin duda, pero, en el fondo, expresivo de lo que está viviendo Estepona, o mejor, su Ayuntamiento, segunda edición del ‘marbellazo’ e igualmente afrontada por la Junta de Andalucía con una parsimonia que evidencia su temor a salir empitonada del lance. El desastre de Marbella no parece haber escarmentado a Chaves que pretende, como hiciera allí, dejar que el tiempo se encargue de devolver las aguas a su cauce haciendo olvidar los desmanes sin aclarar cada día más inquietantes. No es sólo sospechoso, sino elocuente, el emperre en mantener ese consistorio herido de muerte, porque si algo significa es que Chaves, por la razón  que sea, no quiere que se alumbre esa sentina. Si al final han de terminar interviniendo ese ayuntamiento fantasma y poniendo a su frente una Gestora, las viejas sospechas de Marbella volverán a surgir, sólo que con más fundamento.

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