Relevo en el mando de lo que queda de una IU fagocitada por Podemos, en sustitución de un discreto coordinador como el dimitido Maíllo. Con un sonido radical en el que se habla de “momento difícil” y de “riesgo de implosión”,  se propone cambiar la “corrección política” por un “discurso molesto”, todo ello coronado por una consigna de otros tiempos: “tomar la calle”. Le está costando reinventarse a una Izquierda arruinada al alimón por el populismo y el cambalache, lo que constituye una mala noticia para cualquier democracia completa en la que cada opción ocupe su lugar natural. En cuanto a IU, hay que decir que del proyecto de Anguita sólo quedan ya rastrojos y hasta parece que no falta quien tenga la intención temeraria de meterles fuego.

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