Parece que hace unos años que las cigüeñas y gaviotas han dejado de emigrar. Ya no van y vuelven hasta África huyendo del frío y la carestía sencillamente porque han descubierto en las ciudades un excedente alimentario muy superior al que pudieran proporcionarles sus más próvidos campos de caza: el que se acumula en los vertederos. Son cosas de la sociedad de la abundancia que tiene su cara mísera en el envés, pero que han sido capaces de cambiar las costumbres de las especies, las viejas taxias por las que han logrado sobrevivir era tras era. Por supuesto, el cambio alimentario está suponiendo modificaciones orgánicas indeterminadas por el momento pero que ya preocupan y ocupan a los especialistas siempre sobre la base de que la alimentación es la clave del paradigma de la vida lo mismo en el ave migratoria que en el hombre de la caverna. Hay mucha materia orgánica, en cualquier caso, en esos vertederos que, como es natural, constituyen ideales campos de aprovisionamiento dado su abandono, tanta que se supone que no habría población predadora capaz de agotarla por mucha glotonería que fuera capaz de desarrollar. Y naturalmente se ha pensado que, si de esa “res derelicta”, que nadie va a reclamar por definición, pueden vivir las especies irracionales, con mayor causa podrá lucrarse de ella la especia privilegiada que, con su Razón por delante, bien sabrá explotar de la manera más eficiente el tesoro del basural. Un cura esloveno, Pedro Opeka, lleva treinta años en uno enorme que existe en Madagascar, en el que ha logrado asentar una población de dieciséis mil personas y hacer de la “busca”, como diría Baroja, su medio de vida, y como él, me consta que en Brasil o en Argentina, amén de otras regiones arruinadas, otros profetas repiten ese milagro del reciclado alimentario que es, sin duda, un hallazgo de la Madre Naturaleza (ahí están las cigüeñas y las gaviotas) pero también la más obscena exhibición de desigualdad que haya podido experimentar la especie de Epulón y Lázaro.
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En la parisina Casa Europea de la Fotografía se expone estos días una muestra testimonial hecha a base del retrato de la basura de los famosos de Hollywood, desde Liz Taylor a Tom Cruise pasando por Clint Eastwood, con la que sus autores –Bruno Mouron y Pascal Rostain– tratan de representarnos la idealizada galaxia de las “estrellas” por el lado oscuro de sus elocuentes desechos: carísimos cepillitos dentífricos y prohibitivos champús de Madonna, historiados calzoncillos escoceses de Mel Gibson, botellería champanesca de Jack Nicholson y restos de la pizza que Travolta se hizo llevar por mensajería urgente desde Chicago a Los Ángeles. Y eso no es nada, porque leo en ‘The Guardian’ que una cadena de tv ha organizado un “reality show” en un basurero precisamente donde los famosetes deberán aviárselas con el botín de su rebusca, en un insolente ejercicio de pobreza exhibitoria que convierte la lucha por la vida en un puro sarcasmo sobre la base de que la justificación sería probar que “se puede vivir con los desperdicios” dada la cantidad de comida que despilfarra la sociedad opulenta. Para la culta Europa será, pues, un espectáculo lo que para los malgaches del padre Opeka no es sino un estertor diario de supervivencia del mismo modo que la guerra simulada se ha convertido, en muchas ciudades españolas, en un entretenimiento para cierta juventud ‘jet’ fascinada por la atracción épica que la violencia extrema proyecta sobre su íntima y genuina ruindad. Nunca sabrán cigüeñas y gaviotas que su darwiniana (y maltusiana)  adaptación al medio acabarían inspirando un “reality show”, aunque resulte incomparable el mérito del instinto bruto con la repugnante ocurrencia de la razón comercial. No me parece poco significativo, en fin de cuentas, que la ruina moral de la tele haya acabado naufragando en pleno muladar.

23 Comentarios

  1. Tendremos que ir cambiando algunos conceptos que eran válidos hasta antier mismo. Los canarios llaman ‘avería’ a la nube de gaviotas, más pardelas, pero no cormoranes. que sigue al barco de pesca en cuya cubierta los marineros van realizando la selección en cajas distintas de la pesquería de la jornada y tirando por la borda las especies que no son rentables y han subido enganchadas en la red. Las ‘gavinas’, como les llama mucha gente de la mar, tienen especialidad de miles de años en vivir de desechos. No son muy pescadoras, léase laboriosas.

    Hoy son fundamentalmente ratas que vuelan, bichos capaces de tragar de todo y juro –huy, no, disculpen, prometo por Snoopy- que las he visto muy tierra adentro, quizás por Rivasvaciamadrid, disputando a los múridos su ración de basura. (Yo diría que algún político –sin señalar, que está feo- debería repensar su logotipo). Ay, Juan Salvador.

    Y las cigüeñas, que ya no saben cómo se traen los niños, encuentran cálido nuestro clima todo el año. Por los alrededores de Gredos las he visto este invierno.

  2. No sé por qué este señor de anets no considera “laboriosas” a las especies que viven del excedente de otras. Hay productivismos que matan.

  3. Si, querido don ja, así es la vida:unos muchos y otros tan poco /y por favor, que se abstengan de recordarme lo que recordar no quiero los antivaticanistas). Me ha gustado el tema y la prosa, tema ya tratado otras veces quizá, lo que demuestra su preocupación –justa preoucpación– por la pobreza o, mejor dicho, por la miseria. En las basuras de los ricos hay de todo y sobra para mentener a los pobres, pero me enorgullece que haya quien vea en estas “exhibiciones impúdicas” de menesterosidad una ofesna a los “verdaderos pobres”.

  4. Otro apagón, querido jefe, no hay quien entienda a esta parroquia que, por lo que estamos viendo, no se ha percatado de la calidad de las últimas entregas. Me intriga el criterio de los demás, si es que el testimonio del blog lo es del criterio. (Diré, de paso, que me ha costado trabajo esta mañana entrar en el blog y, de hecho, lo dejé para esta hora del mediodía).

  5. Justicia se llama ese sentimiento: el que denuncia como “obscena” la exhibición de miseria o la teatralización de la pobreza. Esta canalla no sabe qué inventar. ¿No podría echar su cuarto a espadas sobre esa otra obscenidad que son las fotografías blasfemas subvencionadas por la Junta de Extremadura?

  6. No me tome la matrícula cambiada, mi don Monterilla, que sabe que le aprecio. Gracias a las ‘cuadrillas de la pudrición’ estiman los forenses la fecha de una mojama -con perdón a esos ancianitos que mueren sin más compañía que su propia soledad- o de un occiso violento que descubre un paseante también solitario. Gracias a las bacterias necrófagas no caminamos por encima de campos de cadáveres.

    Lo que servidora quería decir y mi torpeza no me ha dejado, es que un avispado creativo plantó una gaviota en el escudito, pretendiendo ¿? dar una imagen de algo sutil, níveo, inmaculado, grácil, etéreo y cosas así. Y son ratas del mar. ¿También son útiles y provechosos los millones de ratas que viven en cualquier gran ciudad? Mire que la peste bubónica, la apocalíptica peste de las mortandades históricas era cosa de las ratas. Con perdón.

    Lo de la blasfemia patrocinada me parece una estupidez, pero por la parte del patrocinio. Si hace un librito una editorial, arriesga su pastora y lo vende, allá cada cual. ¿O vamos a copiar la intolerancia de cuando a Mahomet le pusieron la bomba en la cabeza?

  7. Por lo que la aprecio, Sor, y por cuanto la distingo, le sugiero que eche una mirada en Internet a esas imágenes. Las ha colgado el PP y ha hecho bien, como comprobará sin duda. No se trata de una crítica “parabólica” a la violencia islámica utilizando la imagen del Profeta, sino de una despreciable befa sin más ssentido que el que pueda verle un gañán miserable. Usted es persona de sentido demostrado. Mire las imágines y díganos luego si es lo mismo que lo de Mahometo.

  8. (Monterillo, Monterillo, no monterillA, mi sor).
    Hipótesis: las gaviotas fueron en principio ictiófagas y así las hemos conocido toda la vida hasta hace unos años. Ha sido el desbordamiento de la urbe la que la ha hecho cambia, como ha hecho cambiar a los propios humanos. ¿Comerían si no hamburguesas mis hijos y mis nietos?

  9. Buena racha llevas, querido ja, así me gusta. Si no es imprescindible no te salgas de estas ingeniosas justas, auqneu comprendo que habrá ocasiones en que tengas que respirar por la herida.

    P.D. Mal se ve España desde lejos. Me llega la pelea vecindona del Fiscal General y el ministro de Justicia con la oposición, las amenazas de una escritorzuela de cuarta fila que confiesa echar de menos el paredón… A cada generación l,e llega el momento de sentir el dolor de España.

  10. Es posible que esos ejemplos de gente buena trabajando en los basureros sean excepcionales, pero haberlos, los hay en muchos lugares de nuestro propio mundo, en nuestra cercanía menos sospechada. En Madrid hay pudrideros con gobiernos del PP y en Sevilla los hay con gobiernos del PSOE, en Barcelona con tripartitos y en el País Vasco con la basura nacionalista de las patadas en los huevos.

  11. “La busca” de Baroja: buen recuerdo. Nadie me hubiera dicho cuando la leí de adolescente que a estas alturas estaríamos lo boyantes que estamos pero seguiría existiendo ese infierno múltiple. Y existe. Manel lleva toda la razón.

  12. ¿Y qué me dicen de las bucólicas palomas, no son ratas urbanas también? Mire, sor, si nos ponemos en ese plan habría que eliminar muchas especies porque tengo la teoría que quien más quien menos es saprofito o parásito de otro.

  13. Espero a que sea tarde para leerlos a todos. Hoy compruebo como otros días que se habla más de lo que la columna no habla. ¿No quedamos en que un blog es una especie de ejercicio de comentario de texto colectivo? gm habla del caso del cura de Madagascar,

  14. … que hemos podido ver en la tele digital, y es verdaderamente conmovedor, tanto como otros que he tenido ocasión de ver más de cerca como alguien decía más arriba. Cuando el jefe se pone desgarrador es porque algo lo ha conmovido, y yo tengo por norma respetar a quien se conmueve dignamente, siempre, siempre.

  15. El tema del despilfarro, junto al de la miseria, es explosivo, y jagm lo ha tocado en ocasiones anteriormente. Hoy creo que escoge bien los dos retratos, el del basural conmovedor, en efecto, y el del Hollywood de esos mierdas capaces de pedir una pizza a otra ciudad o dorarse los guardabarros de los cochazos. Juntos esos retratos rompen los nervios al más templado.

  16. Es muy curiosa la displicencia de la izquierda por eso que se llama caridad y su entusiasmo por su versión secularizada, es decir, la solidaridad de los…, ya me entienden, que no se les cae de la boca. Me gusta escuchar alegatos caritativos (porque eso es lo que es la columna de hoy; y conste que caritativo quiere decir aquí revolucionario) en personas que no ocultan su condición progresista pero que tampoco se envanecen de ella.

  17. No me extraña lo de los caritativos, incluida la monja. Deberían hacer ustedes un Ropero de los Pobres.

  18. Siento desplazar de nuevo el tema. ¿Serán conscientes de lo que está ocurriendo en el “Estado de Derecho”, espero? Lo siento, repito, pero no podría hoy entretenerme con lo que está sucediendo, que espero que sea el principio del fin de estos insensatos.

  19. Es cierto que una con la edad y los achaques tiene días malillos. Entre los antirreumáticos y los psciofármacos voy colocadita a veces y desvarío. Pido con verdadera humildad disculpas si molesté a alguien.

    Sí, sí he visto las infames fotos del extremaduro. Pero es que a mí me resultan casi igual de indecentes las fotos semanasanteras.: pregones majestuosos, tronos, zandadillas, mantos repujados, excesos de oro y plata, rencillas… Tal vez el Cristo empuñara de nuevo el látigo.

    Don Ramiro, por fa: no nos dé con la regla. Considero esto una tertulia, no una clase magistral.

    Os quiero.

  20. Nunca usé regla, mi buena monjita, no se me ocurriría. Pero ya que me señala sud edo monjil le objetaré que, desde luego, la escena de los mercaderes tiene un sentido muy distinto de la que presenta esa exposición ruin. No hay comparación, de verdad. Ya que usted vio las “infames fotos” estará conforme, y en última instancia nada que ver con los abusos cursis de los pregoneros, frades, cofrades y ultracofrades: una cosa es la idiotez y otra la vileza.

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