La Junta renuncia sin disimulos al ahorro que le reclaman desde todos los azimuts, no quiere saber nada de ahorros ni austeridades. Seguirá habiendo millones para contratos mil, para alfombrar las incontrolables empresas públicas, para financiar orquestas con famoso que permitan fotografiarse al Presidente en plan mecenas, para forrar a los sumisos sindicatos encargándoles hilarantes informes, para lucirse en Marruecos, para viajes faraónicos, para coches de alta gama, para residencia palaciales con pisito para el Presidente, para derramas municipales a Ayuntamientos fieles, para promocionar flamencos/as igualmente fieles, en fin, para lo que se tercie, menos para la alcancía. El año que viene nos endeudaremos y a otra cosa. Digo yo que para gestiones como ésta estamos perdiendo el tiempo en elecciones y mandingas dado que serviría cualquiera.

2 Comentarios

  1. Corto y genial repaso de con qué desparpajo la Cigarra Chaviana maneja los cuartos de todos los andaluces. Ni Samaniego hubiera hecho una crítica tan radiográfica y cristalina de nuestra Junta juntera cascabelera.
    !Jó, que caló hace yá¡.
    Saluditos.

  2. Hace el Anfitrión un plutarquino paralelismo en sus dos breves de hoy.

    Por un lado la magnificencia, la opulencia y la prepotencia del lujo instalado en San Telmo y sus cientouna terminales: empresas públicas derrochadoras (es famosa la frase de los que estaban estabulados frente a la Expo, en un edificio rehabilitado con todos los ringorrangos: venía decir que sobraría el ibérico de ocho bellotas y los güisquis más reservados); dos canalillos de televisión para rendir pleitesía y honores ‘a los Nuestros’; decenas de flamenquitos agradaores viviendo de las derramas de San Telmo. Y no sigo.

    Enfrente de semejante derroche cateto y ‘ostentóreo’ en despilfarro público, la trapacería rastrera, roñosa, rácana y rapaz en sanidad: antibiótico de garrafa; contratos basura a mediquitos submileuristas -pobriños míos-; premios al ‘manguitos’ más gruñón y puñocerrao; malas caras a quien antepone profesionalidad y rigurosidad a mezquindades; y si puede ser, se le va poniendo mirando para Toledo por si se le puede dar la patá de Charlot.

    Y tienen la poquísima, ninguna, vergüenza de mantener la S en sus siglas.

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