El ganador de unas elecciones da siempre por bien empleado lo ocurrido durante la campaña, incluso si en ella se ha lastimado la imagen de la democracia, hasta en el caso de que resulte obvio el hastío de los ciudadanos enfrentados al dilema maniqueo. También en esta ocasión, por supuesto, a pesar de que hemos vivido escenas denigrantes en perjuicio de la política misma, de las que le va a costar reponerse a nuestra averiada democracia. La guerra de las encuestas, sin ir más lejos, no se ha conformado con la manipulación calculada y el camelo sistemático, sino que, más allá y por encima de la norma, se ha prologado, incluso en el periodo de silencio que establece la ley, por el sencillo procedimiento de colgar en Andorra una página que cualquiera ha podido consultar por su ordenador. Es verdad que la Justicia española no está para virguerías como lo es que a los transgresores de esta novedad los ampara el principio de territorialidad de la ley junto a una opinión no poco difundida que defiende el mantenimiento de los sondeos –es decir, el forcejeo manipulador– hasta el último momento, a tal punto está resultando adictiva la sociología dedicada al augurio. ¿Se debe o no permitir encuestas durante el día de reflexión, está puesta en razón o no lo está la decisión de suspender la campaña desbaratada por los cinco tiros a bocajarro del terrorista? Una campaña da para mucho –y malo– desde mucho antes de iniciarse y hasta que se cuadra el recuento, pero esta vez nada tan envilecedor como las cábalas que hemos podido escuchar en algunos medios cada cual escurriendo el bulto o arrimando el ascua a su sardina, porque nada puede ser más envilecedor, en efecto, que manipular la opinión cuando es patente que ésta camina desconcertada. Se podrá alegar, en fin, como se ha hecho, que hubo muchas irrupciones terroristas en periodo electoral, aunque sin dejar de reconocer que el atentado del 14-M –curioso: el único que no perpetró ETA…– marcó un antes y un después en el manual de estrategia.
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Si algo está claro, en todo caso, es que los terroristas –esos que ZP dice que están vencidos– se ha erigido en árbitros de nuestra convivencia, determinando a voluntad los periodos de calma y hasta la liturgia electoral. A uno, sin embargo, no le preocupa tanto esa capacidad que, más pronto que tarde (si queremos) estará de nuevo contra las cuerdas, como el fanatismo logrero con que se ha intentado capitalizar el atentado. ¿Quién debe pagar en votos las balas del terrorista? Esa miserable pregunta se ha paseado por España desde el viernes, unas veces encubierta y a media voz ladina, otras clamorosa y hasta en alguna ocasión mitinera. El espectáculo dado por nuestros prohombres en el Congreso, con la sangre del caído aún caliente sobre el asfalto, ha sido despreciable hasta el punto de autorizar la malicia de que a esta tropa profesional le interesa poco todo lo que no conduzca a su objetivo único, que es conquistar, como sea, el poder. ¿No se ha llegado al punto de dar instrucciones a los apoderados de las mesas para “barrer” en lo posible votos influyendo a los electores? ¿No se difundió la misma mañana del atentado un ‘sms’ anunciando temerariamente que ETA entregaría las armas? Salimos políticamente tocados de estos comicios, como era previsible tras una legislatura cainita, como podía esperarse de un país que ha asistido a los debates entre sus líderes no como quien escucha en el aula sino como quien jalea frente a un ring. Si fuera verdad todo lo que unos y otros se han arrojado a la cara durante la campaña sería para borrarse de la próxima, pero desde ya, desde hoy mismo. Y encima el cadáver de la víctima profanado dialécticamente en pleno Congreso o en su velatorio mientras los impacientes viajaban por la Red hasta Andorra como quien va a Delfos. Otro triunfo de la democracia, dirán. Lo que tendríamos que preguntarnos es si no es para llorar.

11 Comentarios

  1. Don Jose Antonio, a veces me da usted miedo. Tiene usted un valor que más parece temeridad.Un respetuoso saludo.
    Marta Sicard

  2. IU 960.000 votos, dos diputados.

    CiU 770.000 votos, ONCE diputados.

    Confieso que voté ayer. Otra cosa es que sirviera de algo.

    Mi simpatía por la ‘actual’ Izquierda Undida’ es perfectamente descriptible. Se entiende mejor expresada en cifras: cero.

    Pero lo cortés no quita lo cavanillas.

    Si esto es un resultado democrático, yo soy obispa de Constantinopla.

    Claro que plagiando a ^Z^ en su opinión sobre la multa al inmobiliario barcelonés que osa poner rótulo en español, si es la norma, ‘estoy de acuerdo’. ¡Y un mojón mu gordo! (Pido perdón, pero no tengo dolor de corazón ni propósito de enmienda. Acepto, eso sí, todas las collejas de penitencia que tengan a bien sacudirme).

  3. 13:52
    “el cadáver de la víctima profanado dialécticamente en pleno Congreso o en su velatorio”
    Carroñeado por su propio partido y también mediante el mini mitin de su propia hija antes del entierro.

  4. 18:27
    Me van a poner verde por decir lo que todo el mundo ha pensado pero que nadie ha dicho, que yo sepa.

    El asesinato del concejal ha generado más votos que cualquier campaña y quizás ha pesado tanto como el terrible crimen del 11M y el tratamiento dado por toda la prensa al minimitin creo que viola la jornada de reflexión, que sólo sirve para que unos la incumplan y otros no.
    Collejas a mí.

    Yo creo que las faltas y delitos electorales deberían sancionarse en votos contantes y sonantes porque de nada vale, como decía ayer ja, que dentro de un mes o un año la junta electoral o quien sea emita un comunicado diciendo que fulano o mengano incumplió la ley y que le quiten lo bailao.

  5. No entiendo demasiado -¿o sí?- la actitud de los restantes coblogueros que están missings. Ni mi don Griyo, ni una servidora, ni mi doña Marta, si me apuran, somos espíritus analíticos, ni -ahora hablo solo por mí misma- en sueños alcanzo la brillantez intelectual de mi don Prof, mi don Páter, ni mi don Heródoto, ni mi don Marción o mi don Pangloss, solo contando con los dedos de una mano. En la otra puedo enumerar a mi doña Clara -a la que me gusta honrar llamando mi doña Clarines- y sus amiguitas mártires, a mi don Rogelio, a mi don Ropón, a mi don Berdigón -el berberecho traducido a choquera lengua- o a mi don/doña Berenice.

    ¿Tan apenados están con el jardazo de mi don Registrador? ¿O es el Undimiento del intrépido Gaspi lo que les abruma?

    No espero respuesta a esta ya tardía comenta. Pero como última escribana en saber y gobierno de este casinillo, no hago más que sobar la baraja y los puntos del julepe, del monte o del póker, no aparecen. Ni les espero ya. Ay, dolor.

  6. No le voy a dar ninguna colleja a D. Pepe Grillo, porque somos muchos los que vamos conociendo las marrullerías que hacen algunos para engañar al personal. A pesar de todas las TV nacionales, los titiriteros defendiendo su canon, y presumiendo de ser de izquierdas que es muy honorable, y no egoístas capitalistas de derechas. La verdad es que el refrán “PIENSA MAL Y ACERTARÁS” cada día se demuestra que es verdad.

  7. 23:02
    ¡Ay mi cabeza! Seguramente más de uno y más de dos han supuesto que me refería al minimitin dado el mismo viernes por la hija del pobre asesinado y cuyo llamamiento salió en primera plana de casi todos los periódicos. Bingo de ETA y aluvión de nueces para el PSOE.

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