Conversación radiofónica en la alta madrugada. El doctor Martínez Arias, director de un avanzado centro interdisciplinar de Cambridge, va desgranando con rotundidad opiniones que, de tratarse de una hora punta, levantarían ampollas. Que se fue de España hace como treinta años porque entonces no se encontraba biología solvente en nuestro país. Que hace falta más ciencia básica frente a la especializada, que el signo del nuevo siglo no será el solitario triunfo de la biología sino el maridaje entre ésta y la física con la medicina amancebada por añadidura. ¿El genoma? Ese salto prodigioso nos ha descubierto el alfabeto de la vida, pero conocer el alfabeto y aún las palabras de un idioma no habilita para escribir una novela. Compara este prodigio con la ininteligible hojita de instrucciones ante la que solemos rendirnos impotentes cuando compramos un mueble desmontado en Ikea. ¿Y las células-madre? No se arredra ante la pregunta el cerebro fugado: primero, esas células sólo se apellidan “madre” en español (en los demás idiomas se designan como “troncales”) y esa excepción semántica es ya bastante significativa; y segundo, los trabajos que con ellas se hacen son “alquímicos”, búsquedas a ciegas, excursiones que ignoran su destino. Demasiadas expectativas falsas provoca la “venta”  de ese producto pero su alto rendimiento político está desviando hacia ellas el dinero público que debería financiar la ciencia básica. No señala a nadie, pero me parece que el disparo a quemarropa tiene un blanco evidente, y me parece estar oyendo la insistente propuesta que Faustino Cordón predicaba en el desierto de la periferia hace muchos años. Paciencia, hace falta paciencia. La ciencia hecha de cara a la galería con el reojo puesto en la política puede que triunfe pero no avanzará. Verde y con asas.

 

Mi gozo en un pozo: falta mucho camino por recorrer y las prisas son malas consejeras. No a las promesas imposibles, sí a la investigación paciente. Nuestro doctor trabaja ahora coordinando la difícil conjunción interdisciplinar entre biología, física y medicina– vista larga y paso corto—que permitiría “mediciones” realistas e imprescindibles. Pero sin cerrar ninguna puerta: Newton, el último alquimista, descubriría la nueva ciencia en sus ratos libres. Desde su exilio, el doctor tira con bala, consciente del ritmo lento del progreso, cabreado por los vendedores de humo, en un programa que, discretamente, se titula “Partiendo de cero”. Habría que cerrar la barraca del buhonero por más que le alegre la feria al alcalde monterilla.

9 Comentarios

  1. ¡Qué alivio!

    Gracias a don Jossé Terrades por su información.

    xxxxxxxxxxxx
    Ya sé que lo que voy a decir no es politicamente correcto, pero no importa.
    Con este tema, como con muchos otros, tocamos lo límites de la democracia, del sistema de voto directo. ¿Cómo le vas a pedir a alguien que tiene que ser reeligido cada 5 años , que realice algo que sólo le reportará dentro de diez?
    Pues así estamos. Hasta para el dinero que se invierte en la ciencia , están con el ojo puesto en las elecciones venideras.
    Ya sé, ya sé, ¿que qué voy a poner en su lugar? Pues no sé, pero desde luego algo hay que cambiar. Por eso me ha fastidiado tanto que en Francia se cambie 1 el septenado por los 5 años.
    Y felicidades a don José António por su mejora, y gracias miles por su retorno.
    Un beso

  2. Hoy mi comentario va en defensa de la Biología que se practica en nuestros centros de investigación desde hace más de treinta años. Desconozco los trabajos del doctor Martinez Arias pero al escucharlo me resultó algo pretencioso a la hora de explicarse. Se refería constantemente a “la gente piensa…” sin darles una oportunidad a los oyentes de no pensar así. La Biología Molecular en España (que ha hecho desaparecer de la nomenclatura a lo que antes eran Bioquimica y Biología por separado) está muy avanzada y bien tratada. Sin recurrir a eminencias más mediaticas puedo citar a los profesores Franco Vera y J.L.Diez a los que conozco y trato y al doblemente academico Prof. Municio del que fui alumno. En cuanto a “troncales” y no “madres” es un asunto idiomático intrascendente.

  3. No me lo parece a mí, don Verlupi, porque a las palabras las carga el diablo cuando no lkas caraga la intención del hablante. No cita usted a Morata, por ejemplo, a pesar de ser amigo del anfitrión (alguna vez lo trajo a sus “Charlas”) y a tanots otros, pero la tesis del prof citado me parece bastante correcta. Se ha repetido demasiado eso de que si el XX fue el siglo de la Física, el XXI sería el de la Biología. Creo como ese investigador que la tarea debe ser conjunta.

  4. amigo docente. he citado sólo a algunos amigos míos personales y sería imposible citar a todos los muy destacados investigadores en biología molecular . Yo soy amigo del anfitrión “de toda la vida”, podría decirse, y no por eso he dejado de comentar la entrevista con el señor Martinez Arias. En efecto creo que Morata, Mercader y muchos cientificos más, son amigos de d. J.A. pero no lo es menos uno de los que cito en mi anterior parrafito. Lleva razón en su advertencia: Yo no se por qué mis palabras, en efecto, las carga el diablo. Suelen llevar una intención- siempre ajena a la politica- y son traducidas en contrario. Probablemente sólo soy un quimico -trabajaba ya en el CESIC por allá por los 60- y Flaubert encontrando la palabra precisa

  5. Lo interesante del tema es lástima que se distraiga en melindres en nosotros, porque lo que dice don ja que decía ese sabio es bien razonable. Se ha creado una expectativa seguramente exagerada en torno a estos experimentos del “doctor Moreau”, que hacebn creer a mucha gente que la medicinan molecular está ya aquí cuando eso no es cierto. Por lo demás, señor don Verolupi, es que no hay modo de evitar el enfoque político de esta cuestión de “objetivos” científicos (ni aquí ni en ninguna parte; miren lo que en estos mismos momentos se discute entre los científicos franceses) se convierta en política ne la medida en que la política las utiliza –es el caso claro de España– como medio de propaganda, legítimo sin duda, pero…

  6. Regular de legítimo, querido Pater, lo que es legal no siempre es legítimo.

    Los políticos no inventan nada pero lo vampirizan todo.
    Cada noticia de este tipo crea esperanzas en miles de personas que casi siempre acaban frustradas.

  7. Siempre disfruto con estas incursiones por el campo de los sabios con que el vigía atento de este casino nos suele ilustrar, pero confieso que en la de hoy aprecio un gran interés porque es verdad lo que denuncia ese investigador de referencia. Las ciencias particulares han de acabar uniéndose en un solo cuerpo, volviendo así a unos orígenes del pensar humano que fueron más bien enterizos, pero que hoy pueden fecundarse entre sí. Las perspectivas abiertas no deben sobrepasarse, en mi opinión, ni reducirse en su importancia. La biología que experimenta con células madre es muy interesante, por supuesto, al margen de que con ella se haya hecho o dejado de hacer política.

  8. Andalucía y Valencia han competido por ese objetivo que el sr. que luego hicieron ministro decía que andaba trabajando en un sitio bastante raro, no sé si era Veilán o algo así, ¿rarillo, verdad?

  9. Lo importante es la foto y, cada cuatro año, el cartel electoral. Panem et circenses, además de ilusiones, fantasías. Mientras el pueblo se lo traguie es normal que recurran a eso. La democracia es sagrada pero tiene estos defectos. Es algo que sabemos desde que la asamblea condenó a Sócrates.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos requeridos están marcados *

limpiar formularioMostrar los comentarios de la entrada

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.