La consejera de Presidencia aspira, al parecer, al récord de extravagancias. La última ha consistido en comparar las escandalosas “indemnizaciones” que trincan los altos cargos en concepto de vivienda con el hecho de que Javier Arenas ocupara, siendo ministro de Trabajo, la misma vivienda institucional que antes que él ocuparon Chaves o Griñán. Y eso no tiene nada que ver, como es obvio, con que a un consejero, a un director general o incluso a un delegata de la Junta se le ponga piso con cargo al agobiado contribuyente o se le largue una pasta por trasladar el domicilio, hasta cuando no es el traslado es fingido. Se pasan los escándalos por el arco. Es de ingenuos esperar una autocrítica en el ámbito de un “régimen”.

1 Comentario

  1. Son deleznables las puntualizaciones de la Consejera, el desvío de los hechos y de la terrible realidad, con comparaciones que no vienen a cuento. D JAGM que actúe de una vez El Tribunal de Cuentas,que se publiquen sus actas, y que no se continue con el cuento de nunca acabar, eso es lo que hay que pedir.

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