No lo digo yo –Dios me libre–, lo dicen ellos mismos, sus Señorías los diputados/as regionales que vegetan en ese balneario que es el Parlamento de Andalucía. En el debatillo sobre el negocio de Canal Sur, se han dicho de todos, unos a otros: corruptos, chanchulleros, sectarios, partidistas y otras lindezas, sin que se escapara siquiera el presidente de la comisión del ramo. Una vergüenza, para quienes la tengan. No se puede esperar respeto de los ciudadanos, en una clase política que se ve a sí misma como a una partida de logreros y lo dice, además, en voz alta para que conste en el Diario de al Cámara. Si algún día les cae desde la calle esos mismos insultos deben reconocer con sensatez que de ellos mismo partieron.

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