Si la ley “regeneradora” de 2005 hubo de ser forzada a posteriori a eliminar los suntuosos privilegios con que se blindaba Chaves, a la que de Transparencia que ahora está en el obrador le han metido ya, en plan roscón de reyes, la coletilla de que, un poner, la presidenta Díaz dispondrá de por vida de una oficina y personal pagado por la Junta. Escuredo y Borbolla se buscaron la vida tras sus respectivas defenestraciones, pero parece que de ahí en adelante, empezando por Chaves y pasando por Griñán, todos los que nos manden tendrán despacho, coche, secretaria y chófer y nos pasarán la factura a nosotros. No cabe duda de que la España de las autonomías es una huerta sin vallar.

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