Chaves escenifica estos días su retirada “voluntaria” del primer plano político. ¡Como sino estuviera a la vista su destino en manos de ZP! Y pretende reeditar la “monocefalia” andaluza (partido y Junta en las mismas manos) postulando a Griñán como jefe de un partido tradicionalmente conflictivo y en el que él carece de toda preeminencia. La realidad es que Chaves –apeado de su podium andaluz—es un político amortizado al que ZP ha puesto fecha de caducidad y al que las circunstancias han llevado a una tesitura difícil de eludir. El toque estará en ver si se logra ir de rositas o se va chamuscado. Pero irse, es obvio que se irá más pronto que tarde. Que Griñán sea capaz o no de sucederle a la cabeza del “régimen” es ya harina de otro costal.

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