No se entiende bien que el presidente de un partido, como Manuel Chaves, se plante ante una Mesa Antitransfuguista que preside una ministra de “su” Gobierno para decirle dos cosas que, bien mirado, vienen a ser una sola: que la condena del caso de transfuguismo perpetrado por el PSOE en Jabugo es injusta y, por tanto, debe ser revidada, mientras que el caso de Chiclana, en el que el cuestionado es el PP, debe ser resuelto por vía de urgencia, ni que decir tiene que en contra del rival. Ni una: no tragan ni una amarga, acostumbrados como están a controlarlo todo, organismos e instituciones, propias y a veces también ajenas, pero esta vez Chaves no va a conseguir más que empeorar las cosas y dejar constancia, de paso, de su inaceptable parcialidad. ¿Se acuerdan de cuando esta tripa hablaba de la “renovación” del partido y de la forma en que utilizaron esa operación para purgar disidentes y hacerse con los mandos?  Hay mucha gente que piensa, sobre todo dentro del propio PSOE, que nada hay más urgente hoy en nuestra política que “renovar” esta rancia partitocracia en que va degenerando el ‘régimen autonómico’.

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